sábado, 6 de junio de 2015

ESPAÑA BAJO EL ISLAM (2)




Una vez avanzada la batalla del Guadalete, cuando las tropas españolas vencían a los invasores sucedió algo inesperado: los hijos de Witiza, que comandaban los flancos del ejército español, se separaron del ejército visigodo pasando a engrosar el sarraceno y dejando a Rodrigo en inferioridad
numérica y técnica contra los musulmanes. E quando en lo mas fuerte de la pelea estaban e non se conocia por quien quedaba lo mejor ni quien era vencido e los christianos andaban fuertes, metiose en la batalla el conde Iulian e don Opas el Obispo con los que ellos trahian en fabor de los moros. E quando los christianos esto vieron desmayaron mucho e los moros obieron mas esfuerzo, e tanto ficieron con su ayuda, que vencieron la lid en todas partes. E por fuerza dejaron los christianos el campo, e los moros e los del conde Iulian e don Opas fueron en pos dellos, e mataron a quantos podieron. E ansi vencieron los moros la batalla. No se sabe el final que tuvo Rodrigo. Historiadores españoles e historiadores árabes lo dan por muerto en Guadalete; alguno dice que fue muerto y sus secuaces, una vez desalentados y dispersos, sufrieron una derrota general. Tras esto, Táric tomó la cabeza de Rodrigo y se la envió a su jefe Muza, el cual mandó a uno de sus hijos que la llevara al califa Algualid , pero cabe la posibilidad de que no perdiese la vida en esta batalla, puesto que, parece, participó posteriormente en la defensa de Mérida , y se le presenta en posteriores enfrentamientos tenidos con los invasores más al norte. Sánchez Albornoz aboga porque el cadáver fue recogido por sus fieles y enterrado en Viseo.
Tras la batalla, Tárik hizo alarde de sus huestes; nombró caudillos, otorgó premios y arengó á sus soldados, recomendándoles, según costumbre de los musulmanes, que no ofendiesen á los pueblos y vecinos pacíficos y desarmados, que respetaran los ritos y costumbres de los vencidos y que sólo hostilizasen á los enemigos armados, luego llegó a Toledo, que se rindió por pacto en el que se garantizaba la vida, religión y hacienda de quienes se quedaran, y la saqueó. Esto sucedía el 11 de Noviembre del año 711. Dominado todo el terreno, escribió a su amo Muza pidiendo más tropas y comunicando la situación. Sólo en la Tarraconense, un tal Aquila se hizo fuerte, pero por breve tiempo. Muza le ordenó que no continuase la conquista hasta su llegada, pero Tárik desobedeció y tomó Écija, Jaén, Málaga, Elvira y otras plazas sin lucha, y tomó por traición Córdoba; a todas las dejó bajo el control de los judíos.
Esa era la política de dominación. Relata Ajbar Maymua que cuando ocupaban una ciudad reunían todos los judíos y dejaban con ellos un destacamento de musulmanes, continuando su marcha el grueso de las tropas. Y las noticias se repiten por todos los cronistas y compiladores musulmanes. Sin su colaboración y la de los witicianos la conquista musulmana habría sido mucho más difícil y mucho más lenta.
Y siempre desidia. La pérdida de Córdoba, por ejemplo, no fue una excepción, y sí un ejemplo. 700 bereberes, al mando de Mugit, apodado, para mayor inri, al-Rumi (el romano), acamparon extramuros de Córdoba. No pasó nada. Un pastor facilitó la entrada en la ciudad, que fue tomada sin resistencia, y su gobernador se encerró en la iglesia de San Acisclo, donde fue asediado y posteriormente muerto. Mugit ocuparía el mismo palacio que anteriormente había ocupado Rodrigo cuando era gobernador de la Bética… Y todo siguió igual; o así… La basílica de San Vicente sería profanada y convertida en mezquita la mitad de la misma; los cristianos podrían seguir con sus cultos, pero no construir nuevos templos ni hacer alarde público de su fe; serían incautados los bienes de quienes habían muerto o huido,… Y todo lo demás seguía igual… de momento.

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