martes, 1 de septiembre de 2015

La conquista británica de España (VII)


Tras la abdicación de los Borbones en Napoleón y de éste en su hermano José, el día 8 de Julio de 1808, representantes de los reinos americanos se sometieron a los invasores firmando en Madrid el Acta de Adhesión y Acatamiento al Rey José. Encabezaba la representación el conde de Casa Valencia…y Francisco Antonio Zea, que fue el encargado de dirigir un discurso a José Napoleón, en el que dijo:



“Los representantes de vuestros vastos dominios de América no contentos con haber tributado a V.M., en unión con la Metrópoli, el homenaje debido a su soberanía, se apresuran a ofrecerle el de su reconocimiento por el aprecio que V.M. ha manifestado hacer de aquellos buenos vasallos en cuya suerte se interesa tan vivamente de cuyas necesidades se ha informado y cuyas largas desgracias han conmovido su corazón paternal. Olvidados de su gobierno, excluidos de los altos empleos de la Monarquía, privados injustamente de la ciencia y de la ilustración y, por decirlo todo de una vez, compelidos a rehusar los dones que les ofrece la naturaleza con mano liberal, ¿podrían los americanos dejar de proclamar con entusiasmo una Monarquía que los saca del abatimiento y de la desgracia, los adopta por hijos y les promete la felicidad? No, señor. No se puede dudar de los sentimientos de nuestros compatriotas – los americanos – por más que los enemigos de V.M. se lisonjean de reducirlos; nosotros nos haríamos reos a su vista; todos unánimes nos desconocerían por hermanos y nos declararían indignos del nombre americano, si no protestáramos solemnemente a V.M. su fidelidad, su amor y su eterno reconocimiento».”


Y parece que esos eran sus sentimientos auténticos, a juzgar por su trayectoria. Completada la fragmentación del Imperio, a Francisco Antonio Zea le tocó establecer las relaciones entre la República de Colombia y los reinos de Inglaterra y de Francia, como plenipotenciario de Colombia en aquellas naciones, y murió en Bath, Inglaterra, el 22 de noviembre de 1822. Fiel servidor del imperio británico, destilaba un odio irracional hacia España.

Decía Antonio Zea:

“No, ya no puede haber ninguna relación entre la España y la América, un odio eterno nos separa, y el cielo y el infierno se unirían primero que nosotras…/… Todos los desastres, todos los crímenes de la conquista están presentes a mi imaginación. ¡Oh memoria! ¡Oh día de maldición aquel en que concedí la más generosa hospitalidad a esa miserable aventurera, que apenas recostada en mis brazos sacó del seno su pérfido puñal y me cubrió de heridas para robarme el oro que yo le prodigaba y hacerse la señora de mi casa, en que, la infame, era recibida como amiga!…/… caciques, todos los soberanos, todos los príncipes de un mundo, y sus esposas y sus tiernos hijos degollados, jefes, sacerdotes, magistrados, todo muere: ¡doce millones de hombres expiran bajo el cuchillo español!”


Argumentaba sin rubor la fantasía de la historia negra contra España y afirmaba que las relaciones de España y América se rompían para siempre ya que “todo lo destruye la mutua desconfianza entre pueblos que jamás volverán a estimarse.” Y hacía referencia a lo que había llevado a sus protectores británicos a América: el mercantilismo, con una afirmación presentada como pregunta: ¿Por qué razón una inmensidad de producciones, destinadas a engrandecer el imperio del comercio, una creación entera, que pertenece al género humano, ha de permanecer entre las manos imbéciles de la ignorancia y de la avaricia?






 Referencias bibliográficas utilizadas en este capítulo

Liévano Aguirre, Indalecio. Los grandes conflictos sociales y económicos de nuestra historia. Tomo II. Pag. 56
http://es.scribd.com/doc/200830746/Lievano-Aguirre-Indalecio-Los-grandes-conflictos-sociales-y-economicos-de-nuestra-historia-Tomo-II-pdf

Zea, Francisco Antonio. Discurso de 19 de Enero de 1819..Bolívar, Camilo Torres y Francisco Antonio Zea.  Pag.  250-251 Pag. 252-253  y pag 259
http://www.banrepcultural.org/sites/default/files/86834/brblaa95011.pdf

2 comentarios :

Basfi dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Basfi dijo...

Reina Isabel la Católica, año 1501, orden escrita al Gobernador General de las Indias, sobre los indios americanos: «Y que nadie ose les hacer daño». Las leyes defendían a los indios.

Los indios se regían entre ellos, con su propias leyes salvo que fueran contra las del Rey, había fiscales especiales para defensa de indios, era agravante de cualquier delito cometerlo contra indios, etc. Por eso los indios lucharon a muerte por el Rey de España contra los «libertadores» y su Legión Británica, amparada en el mar por la Armada Británica, contra esas «independencias» diseñadas en Londres para dividir a «las Españas» y poder someterlas.

La «leyenda negra», guerra de propaganda (tal como siguen haciendo hoy en día los anglosajones para invadir países), se extendió porque coincidió con la invención de la imprenta la cual sirvió a las potencias opositoras para difamar a España.

 
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