viernes, 9 de octubre de 2015

Antonio Pérez: El primero entre los traidores (1)

La tragedia de Antonio Pérez fue de una magnitud y de una popularidad que hasta dio lugar a importantes obras de teatro. No es la menor la relacionada con la que constituye la historia negra de España, formulada al alimón por todos los enemigos de España, principalmente Inglaterra, a los que se unen como corifeo todos los traidores a la Patria que han sido y son.

La figura de Antonio Pérez viene precedida por la de su padre, Gonzalo Pérez, secretario que fue de Carlos I, y sus abuelos también fueron altos cargos.“Solo digo, que su abuelo de Antonio Perez, Bartolomé Perez, hijo de padres y abuelos naturales de Montreal de Ariza .. no de los de Calatayud, que son muy diferentes, fue secretario de la inquisicion , y vivió y murió casado en aquel oficio”.[1]
“En la década de los 80 muchos eran los enemigos del rey católico: cristianos como Isabel de Inglaterra, Enrique IV de Francia, Guillermo de Orange y el prior de Crato[2], incluso el Papado; y musulmanes como el Turco o el sultán de Marruecos. Todos ellos con razones políticas y económicas suficientes para acoger favorablemente un largo historial –probado o no– de inicuas acciones. Cínicas acusaciones cuando la represión religiosa y sus consecuencias amargas fueron la tónica del siglo como se había podido ver en Francia enfrentando a católicos y a hugonotes; o en la misma Inglaterra durante los reinados de Enrique VIII, Eduardo VI, María Tudor o Isabel I; escándalos reales los ofreció ampliamente Enrique VIII, como el juicio a Ana Bolena; formas de gobernar autoritarias se pueden ver en la corte francesa durante el reinado de Enrique IV; y si se le acusa de lento en la toma de decisiones, también lo fue la inglesa Isabel que mantuvo dieciocho años en prisión a su sobrina María Estuardo, alargando el momento de su ejecución.”[3]

No obstante, esos mismos enemigos fueron suficientemente hábiles para tejer una historia negra contra España que ha hecho estragos en las mentes poco cultivadas. Esa historia negra a llegado a hacer aseverar que Antonio Pérez, “odiado del pueblo mientras duró su influencia con Felipe II, fue eminentemente popular desde que comenzó a sufrir.”[4] También afirman que “todo cuanto escribió en Francia, todo cuanto trabajó en Inglaterra llevaba por norte el único, el exclusivo fin de su defensa.”[5] Sin embargo, este mismo autor, a pesar de todo, no puede menos que realizar un excelente panegírico de Felipe II, lo que ayuda a situar a tan admirable monarca, en el sitio histórico que le corresponde, al tiempo que expone una infinita cadena de errores que adornaban el espíritu de Antonio Pérez.[6]

También esa historia negra hace aseverar a quienes incluso dentro de ella guardan cierto decoro y respeto a la historia, como es el caso de Mignet, que Vazquez, el nuevo secretario de Felipe II“habia dicho á Felipe que privado el reo de sus papeles no podría justificarse y no se le ocultaba, que tanto su conducta como su declaración serian achacadas á un rasgo de bellaquería.”[7] Siendo que la fuente de este aserto no es otra que las “Relaciones” del propio Pérez, que apoya el mismo en el supuesto que los papeles inculpatorios de Felipe II habrían desaparecido. La verdad, como veremos más adelante, es que Felipe II no ocultó su culpa, sino que con su declaración de culpabilidad exigió el conocimiento del por qué Antonio Pérez había abocado mediante manifiestos engaños a la comisión de ese crimen de estado, cometido sobre un personaje que injustamente era presentado como traidor.


[1] Pérez, Antonio. Las Relaciones http://dspace.uah.es/dspace/handle/10017/9330 Pag. 32
[2] Pretendiente al trono de Portugal.
[3] Bustabad Arribas y Erika Puentes Quesada. Felipe II, una imagen controvertida. Historia Abierta nº 43
[5] Bermúdez de Castro, Salvador. Antonio Pérez, Secretario de Estado del rey Felipe II
[6] Bermúdez de Castro, Salvador. Antonio Pérez, Secretario de Estado del rey Felipe II. Pag 50-58
[7] Mignet, Francois. Antonio Pérez y Felipe II  Pag. 72-73

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