jueves, 11 de febrero de 2016

Antonio Pérez, el primero entre los traidores (2)

  
“La persecución desatada contra el que había sido Secretario de Estado de Felipe II, ha sido objeto de numerosísimos estudios. De todos los procesos incoados contra Pérez en los más de diez años que transcurrieron desde su primera detención hasta la salida de Aragón hacia Francia.”[1]


Por otra parte, la publicación que Antonio Pérez hizo de sus Relaciones, produjo en París una sensación viva; y numerosas ediciones y traducciones y extractos se sucedieron sin interrupción para satisfacer la ansiedad pública. A la creación de la historia negra contra España, orquestada por las monarquías francesa e inglesa, con el presumible objetivo de ocultar bajo la misma toda la sangre que principalmente Inglaterra ha ido derramando de los pueblos que han caído bajo su dominio, llaman los románticos de ayer y de hoy “satisfacer la ansiedad pública”. Así, el mismo autor señala que “el interés patriótico, la satisfacción de generosas pasiones se unían para condenar a Felipe y absolver á su seductora víctima; y cuando después de haber amoldado al gusto particular de España la literatura francesa, trajo la reacción el gusto francés á la literatura española, la rehabilitación de Antonio Pérez fue admitida sin discusión en el país.”[3]

Pérez, que era propietario de una gran cultura que ya quisieran para sí otros, se convirtió por interés de Francia y de Inglaterra en un autor con éxito. “Tradujo el libro al latín un español llamado Ciprián; se tradujo también al holandés, como arma política que avivara el sentimiento de insurrección en las Provincias Unidas, destinando al mismo objeto en Aragón otro libro titulado Un pedazo de historia de lo sucedido en Saragosa de Aragón á 24 de septiembre de 1591. Ambos fueron amparados por el Conde de Essex, y probablemente á su costa impresos, aunque la voz pública admitiera por editora á la Reina.”[4], y es que, según referencias de la época, “Antonio Pérez está muy estimado entre los del Consejo de la Reyna, y tenido por muy grande hombre de Estado, y les ha dado en sus demandas mucha satisfacción. Los libros que hizo fueron imprimidos á costa de la Reyna y han embiado un gran número dellos en Aragón para revolver aquel reyno.»[5]
Con gran visión, los reinos de Francia y de Inglaterra acogen al traidor y le dan alas. Saben usar las herramientas que les vienen a las manos para intentar combatir a quién los tenía a raya.

Felipe II era un hombre profundamente serio y totalmente volcado a sus obligaciones de estadista. Si su padre era guerrero, él era un extraordinario organizador, pero como su padre y sus bisabuelos, seguía poniendo en su lugar a la aristocracia nobiliaria.“Felipe II fue un antiaristócrata y Antonio Pérez tuvo que vencer, al principio de su privanza con el rey, la susceptibilidad de los nobles contra él, que había sido elevado desde la clase baja.” [6]

Son varias y contrarias las opiniones que se han  vertido sobre el espíritu de Felipe II; los intereses europeos, franceses e ingleses, nos presentan, a un rey que les doblegó en todos los campos, como oscuro, introvertido y desconfiado; cuando a lo que parece se trataba de un “rey prudente”, inteligente, capaz, trabajador, y consciente de la necesidad de rodearse de buenos colaboradores. “En un espacio de mas de veinte años, desde 1558 á 1579, conservó cerca de si dos partidos rivales, entre los que dividía su confianza y poder; y al obrar así se llevaba la mira de ilustrarse con opiniones contradictorias, de echar mano segun las ocasiones de las cualidades diferentes de sus gefes y estar servido con mas emulación. A la cabeza de estos dos partidos estuvieron mucho tiempo el duque de Alba y Ruy Gomez de Silva, príncipe de Eboli, de los cuales el uno era tan altivo y resuelto, como astuto y prudente el otro.”[7]


[1] Martínez Navas, Isabel. Proceso inquisitorial de Antonio Pérez. revistas.ucm.es/index.php/RVIN/article/download/RVIN9191110141A/1683
[2] Bermúdez de Castro, Salvador. Antonio Pérez, Secretario de Estado del rey Felipe II
[3] Bermúdez de Castro, Salvador. Antonio Pérez, Secretario de Estado del rey Felipe II. Pag. 16
[4] Fernandez Duro, Cesáreo. Estudios históricos del reinado de Felipe II. Pag. 83 http://cdigital.dgb.uanl.mx/la/1080020156/1080020156_MA.PDF
[5] Avisos de Inglaterra. Arch. de Simancas. Estado. Flandes, leg. 609. Nota al pie de Fernandez Duro, Cesáreo. Estudios históricos del reinado de Felipe II. Pag. 83
[6] Hermenegildo, Alfredo. ADULACIÓN, AMBICIÓN E INTRIGA: LOS CORTESANOS DE LA PRIMITIVA TRAGEDIA ESPAÑOLA. http://www.uqtr.ca/teatro/otros/artiHerme/15-1977Adulacion.pdf

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