sábado, 20 de febrero de 2016

Los Campamentos del Frente de Juventudes (2)

CAMPAMENTO MODELO. ORGANIZACIÓN. EVOLUCIÓN

En un Campamento, absolutamente nada debía pasar desapercibido. Todos los detalles, hasta los más insignificantes, debían ser tenidos en cuenta: desde el cajón de pérdidas hasta la adecuada tensión de los vientos, y no podía ser menos si atendemos a la preparación de cada turno.

Como normas generales, cada Delegación Provincial debía contar con uno o más emplazamientos idóneos, susceptibles de ser utilizados, y en los cuales debía ir realizando paulatinas mejoras que redundasen en un buen acondicionamiento y posterior mantenimiento.

A la hora de elegir el lugar que ocuparía el Campamento debían tenerse en cuenta una serie de extremos34, sin cuyo cumplimiento, debidamente estudiado por la Delegación Nacional, no podía abrirse ninguna instalación.

Tampoco se permitía la instalación de un campamento si no se han cumplido los requisitos de aprobación definitiva del presupuesto, liquidación de deudas anteriores, existencia de fondos suficientes para llevar a buen término el turno propuesto y nombramiento de un Jefe de Campamento capacitado oficialmente para tal misión.35

Una vez determinado el emplazamiento y conocido el Jefe de Campamento, éste debía nombrar el cuadro de mandos.

Conocidas las necesidades de cada provincia y sus disponibilidades, la Delegación Nacional organizaba unos cursillos de capacitación que, anualmente, preparaban nuevas promociones de Jefes de Campamento.

El primer curso se celebró en Fuentes Blancas (Salamanca), en Julio de 1938.

En la promoción de 1942 se modificó, pasando a realizarse anualmente dos cursillos de 15 días de duración donde se favorecía el acceso de los más jóvenes al ser realizados en época de vacaciones.36

Finalizados los cursillos, los nuevos Jefes de Campamento ponían en práctica sus conocimientos, asesorados por los jefes de los departamentos provinciales.

La demostración de conocimientos giraba en torno a todo tipo de supuestos en un Campamento; desde un incendio hasta una inundación; un accidente; una inadaptación o cualquier otro problema que pudiera plantear un acampado, sin olvidar el montaje de tiendas, juegos, formación premilitar, actividades de aire libre, etc.

En la discusión de estos temas se procuraba dar lugar a una polémica sobre cual debía ser la actitud del mando en cada caso propuesto37, y se desarrollaban temas de religión, formación política, educación física, psicología, sanidad, etc.38

Roberto Cuñat, en entrevista concedida a Mástil39 declaraba: Fue para nosotros evidente que el éxito de los campamentos dependía de la calidad de sus mandos, y que éstos no debían formarse tan sólo a través de los tanteos y errores que supone todo aprendizaje exclusivamente práctico.

Por otra parte, Antonio Ayllón, en 1944 Jefe del Curso para Jefes de Campamento, define la pedagogía aplicada como sigue38:

Ha sido norma del curso la participación activa de los cursillistas en toda labor. Hemos huido de las largas peroratas, de los monólogos, del esfuerzo memorístico. Las clases, especialmente las de campamentos, han sido un continuo diálogo, una conversación entre los propios alumnos, mantenida y dirigida `por los mandos.

Finalmente, las pruebas de suficiencia no hacían referencia al aspecto memorístico ni al caudal de conocimientos, sino a comprobar la madurez y el buen juicio de los cursillistas.

La prueba final para los aspirantes a Jefe de Campamento consistía en la contestación a un test con 200 proposiciones donde debía señalar los errores observados en el plano de un campamento, y la confección del mismo, así como la demostración de conocimientos de las diversas facetas del mismo.
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34 Marchas y Montañismo. Pag 181 señala los siguientes extremos:
·         Aislamiento con respecto al poblado más próximo, sin que por el contrario sea difícil la comunicación, con objeto de cumplir los objetivos:
·         Evitar un exceso de visitas, para con ello no alterar las actividades normales del Campamento.
·         Tener medios fáciles de evacuación de accidentados, provisión de alimentos, etc., en caso de necesidad.
·         Fácil acceso de camiones de aprovisionamiento.
·         Suficiencia de agua potable, calculando un mínimo de 5 litros acampado/día. Además se tendrá en cuenta la necesidad de abundante agua (no necesariamente potable) para otros menesteres, como aseo, lavado de ropa, baño, etc. Es indispensable un lugar de baño.
·         La disposición del terreno debe ser ligeramente inclinada, no arcillosa, y en el mismo se deben realizar calicatas de 50 cm., para su estudio, así como visitas en época de lluvias, para observar su estado.
·         En las cercanías del emplazamiento no deben existir aguas estancadas.
·         El emplazamiento debe buscarse lejos de lugares frecuentados por el ganado, y de estercoleros, en evitación de enfermedades.
·         Resguardo de vientos dominantes.
·         Abundante arbolado, con objeto de situar el comedor y el lugar de descanso.
·         Emplazamiento adecuado para campo de deportes.
·         Serán preferibles los campamentos instalados en lugares de belleza natural, y será conveniente que durante el tiempo que no son utilizadas sus instalaciones, sean centros de marcha.
·         Separación prudencial entre el proyectado campamento y cualquier otro campamento o albergue femenino.
35 Revista Mandos nº 18 Junio de 1943. Pag 352
36 Revista Mandos nº 4 Abril de 1942. Pag 199
37 Revista Mástil nº 1 Abril 1956 año XIV. Pag 12
38 Revista Mástil nº 4 Octubre 1954 Año XII Pag. 8
39 Revista Mástil n1 4 Octubre 1955 Año XIII Pag. 19

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