miércoles, 23 de marzo de 2016

Don Quijote, algo más que una novela (2)

                                   
Me permito aseverar que don Quijote de la Mancha no es un personaje literario en que Cervantes se explayase a su gusto, sino una meditada burla de un personaje histórico que murió el mismo año que nacía el propio Cervantes.

No es, por lo tanto, una burla interesada por parte del propio autor, sino que, en todo caso, debe obedecer a la voluntad del autor por complacer el ego de quienes sí tenían algo contra el personaje histórico al que, según mi modesta opinión, pretende burlarse en la obra.

No voy a dar más rodeos; el personaje en cuestión, según he deducido, no es otro que Hernán Cortés, y quienes se querían burlar no podían ser otros que los miembros de la casa de Béjar.

Admito que es curiosa mi afirmación, porque el duque de Béjar, fue quién apoyó a Hernán Cortés en los momentos más críticos de su vida… O en los momentos aparentemente más críticos de su vida… porque Hernán Cortés acabaría muriendo, en la miseria, abandonado de todos, y al amparo de la casa de Medina Sidonia, no al amparo de la casa de Béjar.

Me he introducido en la Historia de España, cuando lo que quería comentar era una obra literaria; la obra más señera de la literatura española y tal vez de la literatura universal; pero es que la obra da para eso… y para mucho más.

Sí, se trata de una obra filosófica; seguramente también la más señera obra filosófica dentro del pensamiento español.

España carece de escuelas filosóficas, contrariamente a lo que sucede en Europa, donde nos encontramos con importantes escuelas. ¿Qué significa esto?

Para unos, la falta de cualidades en el pueblo español; para otros, entre los que me cuento, una muestra de que el pensamiento filosófico, en España, no es cuestión de núcleos endogámicos, sino que se encuentra diluido en la sangre y en el pensamiento del pueblo.

Con ello no pretendo insinuar que la masa, la multitud, sea capaz de generar pensamiento; lo que quiero manifestar es que la tradición cultural que nos conforma, que arranca de la cultura griega, con su máxima expresión en Sócrates, Platón y Aristóteles, nos ha legado unas cualidades que comportan la práctica imposibilidad de creación de escuelas filosóficas, porque nuestra propia cultura es, en esencia, eso: una escuela filosófica que nos ha posibilitado la creación de un mundo sobre el que, si bien hoy en día no ejercemos ningún control, sin nuestra cultura, posiblemente, hoy ya no existiría.

Seguirá...

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