martes, 8 de marzo de 2016

Sertorio, el primer separatista (2)

La Segunda Guerra Púnica comenzó el año 218 a. de C. y duró hasta el año 201. La presencia romana en Hispania había empezado antes, en los principios de la década del 230, y tras la primera Guerra Púnica, que no afectó a la Península Ibérica. La Segunda Guerra Púnica sí afectaría al territorio hispano.
Pero ese es un aspecto más en la integración de Hispania como provincia del Imperio. Otros aspectos también influirían de manera directa. “La ruina del campesinado, la concentración del latifundio en pocas manos, la agudización de las diferencias sociales y la puesta en marcha de los procesos de colonización son sólo algunas de las consecuencias –tal vez las más “anónimas” y, a la vez, las más “sociales”– del desarrollo y maduración del imperialismo romano durante los siglos III y II a. C.”[1]

La romanización de Hispania no fue un camino de rosas; fue, tal vez, la campaña más costosa en tiempo y en batallas. Los indígenas de Hispania no se avenían a las invasiones, y lo mismo plantaban cara al invasor cartaginés, que provocaba un asunto tan sucio como el acaecido en Sagunto, como al conquistador romano, que provocaba un  desastre como el acaecido en Numancia. Uno y otro hechos serían utilizados respectivamente por romanos y cartagineses como arma política contra quienes lo habían posibilitado.

En estos momentos de la historia, “La organización social en la Hispania romana era compleja debido a la diversidad de individuos que la poblaban, que podían ser desde romanos, latinos, itálicos, establecidos como colonos, a indígenas que tenían diferentes relaciones con éstos. La jerarquía social existente en Hispania durante la República podría ser la siguiente:

- aristocracia, formada por patricios, descendientes de los patres o fundadores de Roma, y equites, o industriales y comerciantes de gran poder económico. En el caso de los últimos, la concesión del cargo dependía muchas veces de la compra del puesto.

- Plebeyos: está formado por el proletariado que de forma libre trabaja en las actividades económicas de la República.

- Libertos: se trata de esclavos que se han ganado la libertad, bien pagándosela, bien por concesión del dueño. Suelen adquirir el Nomen de la familia que los ha liberado.

- Esclavos: se trata de siervos sin ninguna libertad dependientes de los estratos libres. En Hispania se dedicarán a la minería, a la artesanía y al comercio. También destacarán en el desarrollo de la agricultura extensiva.

Otra cuestión es la del papel según el origen de la persona:

- hay personas que tienen la ciudadanía de pleno derecho; se les da tierras de explotación productiva.

- las hay que carecen de ciudadanía en un lugar, pero que la poseen en otro. A éstas se les suele entregar tierras solo de subsistencia.

- hay indígenas, normalmente dirigentes, que disponen de derechos.

- otros indígenas no disponen de derechos.

- en la parte ibera existe una relación de servidumbre comunitaria de una ciudad frente a otras ciudades romanas, lo que desaparecerá con el esclavismo.

- en la parte céltica se encuentran los devoti, que son grupos sociales que se someten voluntariamente a otros, lo que indica la existencia de una cierta marginación social.
La romanización afectó de diferente manera a las zonas célticas que a las iberas. Así, en las oppida libera o foederata la romanización será igual de rápida en una cultura que en otra, debido a la inserción dentro de las comunidades y a la romanización de las instituciones de gobierno. En el caso de las oppida stipendiaria, el caso será diferente; lo que existirá será una romanización más rápida en las ciudades iberas que en las célticas. Esto se debe a la estructuración social de las últimas, con gentes agrupadas en gens o gentilias lo que hará que las tradiciones continúen por un tiempo mayor. La sociedad ibera resultó además repetidamente destruida por las conquistas, primero cartaginesas y luego romanas.

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