miércoles, 13 de abril de 2016

Nada en común (III)


1957

El mes de febrero parece siempre destacar en el calendario gubernamental. Así, el veinticinco de Febrero de 1957 se constituye el primer gobierno tecnócrata del régimen, donde entran ministros que, en su vida particular, son miembros del Opus Dei. Y es que, el Opus Dei significa para el régimen de Franco un puntal de especial importancia.


Monseñor Escrivá de Balaguer recibió el año anterior, en 1956, la Gran Cruz de Isabel la Católica, en reconocimiento por la meritoria labor desarrollada a lo largo de los treinta años de vida del Opus Dei; meritoria labor y heroica actividad llevada a término en medio de la democracia, con peligro evidente de la propia vida, que pudo salvar gracias a que, en plena conflagración, abandonó el territorio dominado por la democracia, y pasó a la Zona Nacional, donde pudo seguir libremente con sus actividades.

Ahora veía parte de los frutos, manifestados en el nombramiento de ministros al servicio de España, en el Régimen que primero, le salvó la vida.

Pero Europa seguía su propia marcha. El veintitrés de Marzo se crea la CEE (Luxemburgo, Francia, Alemania, Italia, Holanda, Bélgica), institución que, basada en el materialismo más feroz, en el liberalismo, y bajo normas estrictamente masónicas, ha ido deglutiendo a los diversos pueblos europeos, y por extensión, hasta Italia y España.

En el terreno de la economía, en ámbito puramente europeo, en mayo sale de fábrica el primer “600”. Todo el símbolo de una época de desarrollismo y tecnocracia, puente hacia el materialismo y el liberalismo europeos. Puente a la democracia.Pero la realidad seguía. Afortunadamente, en España había todavía hombres, y a las agresiones de los moros en Sidi Ifni y en Sahara fueron debidamente respondidas.

Por su parte, los coletazos de la última etapa democrática seguían perviviendo entre asaltos y asesinatos, pero la Guardia Civil y la Policía cumplía a la perfección con su obligación. Así, el día treinta de agosto moría “El Facerías” en enfrentamiento con la policía en el barrio de San Andrés. Curiosamente ese barrio barcelonés sería el de Cesáreo.

Otro hecho significativo de este año fueron las trágicas inundaciones del catorce de Octubre en Valencia. Fueron de tal magnitud que Cesáreo cree que recuerda la noticia de las mismas... Y tenía en aquel entonces tres años y diez meses.

Y es seguro que tuvo que escuchar algo de las mismas, cuando por la radio, y después de “Matilde, Perico y Periquín”, que tanto disfrutaba, y donde el pobre Periquín acababa cada día con el rostro santiguado por su padre, escuchaba “el parte” de las diez de la noche.

Volviendo a Periquín. Es curioso cómo el condenado Periquín no tenía ningún trauma...

¿O acaso acabó de Presidente de Gobierno?

0 comentarios :

 
;