martes, 24 de mayo de 2016

La Caída del Imperio Romano (4)

La monarquía visigótica también fomentó la ganadería lanar rememorando sus raíces seminómadas. Al asentarse en Hispania dividieron el territorio en eriales y prados y campos para el cultivo. En esta actuación paisajística hallaron el origen de la entrada estival del ganado para aprovechar las rastrojeras y abonar las tierras, así como los derechos de leña y ramoneo, recogidos después por los fueros municipales.

La legislación goda se ocupó en varios pasajes de la protección a la crianza ovina. Como reconoce el libre tránsito del ganado por las vías pecuarias y la obligación de que éstas permaneciesen abiertas, sin que se pudiesen romper con cercados, plantíos y siembras, se condena las prohibiciones de pastar de paso en campos abiertos y se contempla la comunidad de hierbas, se advierte que el que quitara o mudara señal a cualquier animal que encontrase sería castigado con pena de hurto, y se ordena por ley de Eurico que en caso de mezcla el que tuviese ganado ajeno debía decirlo en Concejo ; leyes que fueron dictadas cincuenta años después de la venida de Ataulfo; leyes con claro matiz romano que se apoyaban en un “consilium” que integraba miembros de la aristocracia godo-romana.

En estas leyes se atienden aspectos a resaltar en el sentido de proteger al débil; así, atiende el “derecho de asilo a los siervos” (en las iglesias). El siervo debía ser entregado al amo si éste juraba que lo trataría con benevolencia. Y si el asilado era hombre libre, se castigaba con la muerte a quién violase el asilo.

Otros aspectos a destacar en esta legislación era el derecho a la apelación, la creación de un registro de la propiedad, penas por incendio doloso, y cuestiones de herencia.

Una actividad, la legal, que hace de los visigodos seguidores de la civilización romana.

En otro orden cercano de cosas, la vida económica de la España visigoda fue una continuación de la vida económica de los siglos del Bajo Imperio. Lo que más la caracteriza es el continuar con la situación deprimida que arranca, en último término, de la crisis económica que se abatía sobre el mundo romano, especialmente el occidental, desde el siglo III. Una baja de la natalidad provocó un descenso de la demanda de productos agrícolas e industriales, porque provocó una disminución del mercado de consumo y ello acarreó el comienzo de la crisis. No obstante esta teoría deja por explicar la causa de aquella baja natalidad, lo que ha impulsado a algunos autores a interpretar el fenómeno al revés: fue una crisis agrícola que redujo los medios de subsistencia y provocó, a causa de la miseria, una serie de epidemias; su consecuencia última fue el descenso de la población y la consiguiente reducción del mercado que absorbía la producción industrial, que también entró en crisis.

Entre tanto, en este 415 del asesinato de Ataulfo por Sigerico, los alanos expulsaron a los vándalos, que debieron salir de la bética para retirarse a Galicia, cerca de los suevos.

Walia sucedió a Sigerico cuando éste fue asesinado en el séptimo día de su reinado, y se esforzó en luchar contra suevos, vándalos y alanos, con gran éxito, y desestimando luchar más contra los romanos, porque “¿por qué perder un tiempo precioso combatiendo con semejantes hombres, cuando es más glorioso despreciarlos que vencerlos?” . El hecho es que Roma le concedió territorios en Aquitania como compensación por su lucha contra Suevos, Vándalos y Alanos, y su presencia en Hispania era de carácter menor, limitada a unidades militares. El pueblo visigodo se hallaba en la Provenza, y sin dominio sobre las grandes ciudades.

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