sábado, 28 de mayo de 2016

La cuestión judía en la España Visigoda (IV)

Nos parecen duras las medidas, sí; también nos parecerán inaceptables otras medidas ordenadas por los concilios en las que se ordenan hechos inhumanos como retirar los niños judíos de la custodia de sus padres (por cierto, retirar los hijos a sus padres es una medida que hoy se está aplicando por parte de los servicios sociales sobre un sector desprotegido de la población). Medidas inaceptables, sin duda, pero que nunca deben cerrarnos los ojos para la observación de la totalidad, ni deben anularnos para juzgar con inteligencia las actuaciones que con tales medidas se quieren reconducir.

Lo que quiero señalar, insisto, es que el rechazo de medidas tan reprochables como las que estamos comentando, no tienen por qué avalar las actuaciones que tales medidas pretenden cortar. Admitir que las medidas tomadas sean inaceptables no debe comportar aprobar lo que éstas combaten.

Lo que a más de milenio y medio de distancia se deduce es que el Concilio III de Toledo, es esencial para España, aunque la ideología judaica (recuerdo que no es raza) lo vea desde otro ángulo y señale que “El catolicismo se convierte en el único credo. Con ello se ha abierto el camino para el desarrollo futuro. Fue el golpe del destino más duro que cayó sobre los judíos de Europa.”   Pero la verdad es que no se trata de una legislación estrictamente antijudía, porque “Se inicia una política dura, dirigida contra los paganos, los arrianos y los fieles a la religión judía. Debe crearse una España católica unida en la que no haya lugar para los disidentes.” 

Ahí si, parece, vamos dando un poco de luz al asunto. La del Concilio III de Toledo no es una legislación antijudía, sino la búsqueda de una España unida, que a tenor de los tiempos, debe ser de signo católico.

Once de los concilios de Toledo tratan del problema judío, pero no es un asunto que pueda ser considerado estrictamente visigodo, ya que el Concilio de Elvira, de los años 303 a 309, ya se ocupa del asunto, que también tiene reflejo en el Código Teodosiano (438) y en el Breviario de Alarico (506).

Pasando el tiempo, en el reinado de Sisebuto (612-621) se puede fechar lo que ha sido calificado como “persecución religiosa contra los judíos” en el reino visigodo, un hecho que podemos señalar como forzado por Heraclio, emperador de Constantinopla. El año 612 se comenzó por prohibirles tener esclavos, así como los matrimonios mixtos. Como consecuencia de estas medidas hubo exilio de “judíos” a la Galia.

Las medidas represivas se produjeron porque“Los judíos, según declaración del nuevo rey, lejos de haber manumitido o vendido en sazón los siervos cristianos; lejos de renunciar al proselitismo mosaico que arrebataba a la Iglesia no pocos fieles; lejos, en fin, de renunciar a todo consorcio con mujer cristiana,—merced a los disturbios que ensangrientan el reino visigodo a la muerte de Recaredo, — habían vuelto con mayor ahínco a sus antiguos hábitos y costumbres, no sin obtener también de la corona algunas donaciones y aun cargos públicos, de aquellos que por los PP. del Concilio les habían sido vedados.”

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