domingo, 8 de mayo de 2016

La representación política en el Islam (3)



Algunos eruditos musulmanes dicen que una nación islámica se basa en cuatro pilares:  La ley de Ala, la Ciudadanía, el Territorio y la Autoridad.

Veamos cómo se desarrolla cada uno de estos aspectos:

La ley de Alá, es una legislación que caracteriza a la nación islámica y el Corán ordena que se juzgue con ella. De la misma manera reprende a quien no legisle con ella describiéndolo como  impío, perverso o infiel.

Pero hay que ver qué entiende el Islam por “piedad”, siendo que la ley abarca todos los aspectos de la vida; desde las cuestiones económicas hasta las cuestiones penales, y tiene una fuerte base en la ley del talión. Así, la sura 5 aleya 45 reza:  “Les hemos prescrito en ella: «Vida por vida, ojo por ojo, nariz por nariz, oreja por oreja, diente por diente y la ley del talión por las heridas». Y si uno renuncia a ello, le servirá de expiación“.
Algunos de los delitos que son castigados con la muerte en aplicación de la sharia (o camino al manantial) son: violación de niños, (la violación de mujeres es de probanza casi imposible, y quien termina ejecutada suele ser la mujer violada por adulterio), brujería, tráfico de drogas, asalto a mano armada y homosexualidad.

Ordena flagelación contra el fornicador y la fornicadora (sin distinción) (sura 24 aleya 2ª). Y sentencia que el fornicador no podrá casarse más que con una fornicadora o con una asociadora.  La fornicadora no podrá casarse más que con un fornicador o con un asociador. (sura 24 aleya 3)
En la sura 24 aleya 4ª ordena el castigo de  quienes difamen a las mujeres honestas sin poder presentar cuatro testigos. No obstante, el testimonio de un hombre equivale al testimonio de dos mujeres. Además, la supeditación de la mujer queda manifiesta nuevamente en la aleya 6, donde afirma que quienes difamen a sus propias esposas sin poder presentar a más testigos que a sí mismos, deberán testificar jurando por Alá cuatro veces que dicen la verdad. Evidentemente, la mujer, aunque jure cuarenta veces, y aunque aporte testigos, no le resultan válidos.

Eso sí, en la aleya 8 de la misma sura se da a la mujer una vía de escape al castigo si jura por Alá cuatro veces que el esposo miente. Y en la Aleya 23 lanza una maldición a quienes difamen a las mujeres honestas.

Pero la sharia no se limita a las relaciones personales. Y es que el Islam, como el cristianismo, es una religión total, que pretende estar en todos los ámbitos de la vida; por lo mismo no entienden que se pueda separar la religión de la economía , y como el cristianismo, no prohíbe que la sociedad crezca económicamente, todo lo contrario, promueve que haya un desarrollo económico igualitario y justo para todo; por ello, establece como principio básico en las transacciones que se realizan entre la gente, el Iman (la fe), la Taqwa (el temor a Alá, la complacencia de Alá) y la moral, aspectos sobre los que debe prosperar todo sistema económico y financiero.

Estos principios pueden coincidir con los principios cristianos, incluso el Corán se manifiesta abiertamente contrario al préstamo con intereses (2:275) (30:39)

Pero al fin estos aspectos, que son importantes, acaban teniendo una importancia menor ante otras cuestiones que prevalecen; por ejemplo, en la aleya 19 se marca algo preocupante, cuando menos: “Quienes deseen que se extienda la torpeza entre los creyentes, tendrán un castigo doloroso en la vida de acá y en la otra. Alá sabe, mientras que vosotros no sabéis.”

¿Y qué es la torpeza? Ahí estriba el asunto de la cuestión, porque el castigo doloroso será infligido sobre quienes sean torpes, y son torpes, sobre todo… los infieles…, pero no sólo los infieles.

Dejamos por el momento el primero de los pilares de la nación islámica, o lo que puede ser lo mismo, del pensamiento político islámico.

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