lunes, 30 de mayo de 2016

Nada en común (IV)

1958
Entre tanto, en un intento de tranquilizar el conflicto del África Occidental, Sidi Ifni y Sahara se convirtieron en provincias españolas, pero parece que el asunto no pretendía sino enmascarar la triste realidad, ya que al propio tiempo, el primero de Abril (el día que se conmemoraba la victoria sobre la tiranía democrática), se firmaba un tratado con Marruecos mediante el cual se le entregaba Tarfaya, con una franja de territorio que
mutilaba la integridad del Sahara Español desde el paralelo 27º 40’ hasta el río Draa, con una superficie de 20.000 km2 y una población de diez mil habitantes.

Los hechos más relevantes del año en que Cesáreo cumpliría cinco, se cerraban, a nivel nacional con la publicación de la Ley de Convenios Colectivos y con el fallecimiento, el nueve de Octubre, del Santo Padre Pío XII.

1959
El año 1959 se inicia con un hecho señero... e incomprensible. Una banda de desarrapados acaba derrocando a un tirano, Batista, en Cuba. El hecho es punto menos que incomprensible, y acaba resultando tan detestable como el propio Batista. Y es que, lamentablemente, parece que el mundo hispánico no acaba de despertar de una pesadilla cuando cae en otra pesadilla peor si cabe.

Dentro de España, se suceden tres hechos de envergadura: la inauguración del Valle de los Caídos, extraordinario mausoleo que recuerda, no ya la barbarie de la democracia, que sería justo, sino lo terrible de un enfrentamiento civil que, a la postre, fue provocado por esa misma democracia; el reconocimiento de Guinea y Río Muni como provincias españolas, y el nacimiento del crisol de la nueva democracia: la organización terrorista
ETA.

1961
España ya tenía Ley de Convenios Colectivos; una legislación que junto a la Magistratura de Trabajo y todo el derecho de Trabajo, inequívocamente volcado en beneficio de los trabajadores, y a años luz de las legislaciones democráticas, sería tirado por la borda, a mano de los lacayos del sistema capitalista y democrático, encuadrados en los sindicatos “de clase”.

Al amparo de esa Ley se firma el primer convenio colectivo en Altos Hornos del Mediterráneo (otra empresa ejemplar que sería desmantelada por las autoridades democráticas con el único fin de satisfacer a sus amos europeos); un convenio que fue precedido por un conflicto colectivo.
Casi de forma simultánea se suceden dos hechos de envergadura internacional; el 12 de Abril, Yuri Gagarin se convierte en el primer hombre que viaja por el espacio exterior, y el día 16, los cochinos gringos reciben un escarmiento en la bahía que lleva su nombre.

Intentaban invadir Cuba y salieron escaldados. ¡Bien por Fidel!

¿Qué pasa? ¿era comunista Cesáreo? ¿era castrista? Ni por mientes. Era, sencillamente, español, hispánico. Quienes no eran españoles ni por supuesto hispánicos, sino europeos... jugaban al engaño, que es lo que mejor les va. Así, la Monarquía manifestaba su adhesión al Movimiento.
El régimen social aprobaba el Plan de Vivienda 1961-1976. Se construirán más de 3 millones de viviendas.

Los niños, en Gascueña, debían acudir a la escuela, y al bulto de los libros, que serían poco más que la enciclopedia “Álvarez”, debían añadir un ceporro. Con él se alimentaría la estufa que calentaba la clase.

Mientras Cesáreo desarrollaba su infancia en Gascueña, el diecinueve de Mayo de 1960 Franco había visitado Barcelona. En el Palau de la Música cantaron el “Cant de la senyera” de Maragall.

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