miércoles, 8 de junio de 2016

Las "formas" del comunismo (1)

La Toma del Poder


Señala Trotsky que “la conquista del poder por los Soviets a principios de noviembre de 1917 (nuevo calendario) se efectuó a costa de pérdidas insignificantes. La burguesía rusa se sentía tan alejada de las masas populares, tan impotente, tan comprometida por el curso y la terminación de la guerra, tan desmoralizada por el régimen de Kerensky, que no se arriesgó, por decirlo así, a resistir. En Petrogrado, el gobierno de Kerensky fue derribado casi sin lucha. En Moscú se prolongó la resistencia, sobre todo por el carácter indeciso de nuestras propias acciones. En la mayor parte de las capitales de provincia, el poder pasó a manos de sus Sóviets sólo con la llegada de un simple telegrama de Petrogrado o Moscú.”

En las elecciones democráticas celebradas el 30 de Diciembre de 1917, donde los socialistas revolucionarios obtuvieron mayoría absoluta, la decisión de acabar con el sistema por parte de los bolcheviques era manifiesta. Relata uno de los elegidos: “Muchos de nosotros, diputados, nos acercábamos a preguntar a nuestros líderes: ‘¿Qué haremos si los bolcheviques recurren a la violencia, si nos golpean, si llegan hasta matarnos?’ Y se nos contestaba de una manera clara, que define admirablemente la ideología de la fracción: ‘Recordemos que somos los elegidos del pueblo, y estemos listos al sacrificio de nuestras vidas.’ Los diputados resolvieron no separarse, en caso de que los acontecimientos tomaran un sesgo trágico. E hicieron provisión de... bocadillos y de velas, en previsión de que los bolcheviques les cortasen la electricidad y los abastecimientos.”

Lógicamente, los comunistas actuaron de una forma decisiva; en principio nada hay que se les pueda recriminar; acabaron con la farsa democrática: “Finalmente, Raskolnikov dio lectura, entre el aplauso de las tribunas y las injurias de la mayoría, a una declaración de los bolcheviques, que había sido redactada por Lenin: “Deseando no contribuir ni por un solo minuto a ocultar los crímenes de los enemigos del pueblo, declaramos que nos retiramos de la Asamblea Constituyente y que confiarnos al poder de los Soviets la decisión definitiva acerca de la actitud que han de adoptar con relación a la parte contrarrevolucionaria de esta Asamblea.”  La asamblea fue disuelta a punta de fusil.

No obstante, algo que en principio parecía ser puro, fue señalado por el escritor Máximo Gorky, que era bien consciente de la intolerancia de Lenín, de forma preocupante: "Lenín no fue ningún mago todo poderoso, sino un fanfarrón de sangre fría que no le importaba ni el honor ni la vida de los proletarios." La fuente: El artículo de Gorky "A la Democracia", publicado en el periódico Novaya Zhizn, No. 174, 7 (20) de noviembre de 1917.” 

La realidad quedaría en su cruda realidad en escasísimo espacio de tiempo, y no sólo por la realidad sangrienta, sino por las normas emanadas por los ideólogos: “En su "Catecismo de la Revolución" Nechayev enfatizaba que un revolucionario debe ser despiadado contra toda la sociedad, sobre todo contra los intelectuales. Pero también debe aprovecharse del fanatismo de los terroristas individualistas. Estos se dejarían o se destruirían después según la necesidad. Tal como sabemos, Stalin comenzó a liquidar a los terroristas socialrevolucionarios - todo en línea con las instrucciones de Lenín.”

El énfasis puesto en el terrorismo marcó siempre el marchamo del comunismo; en territorio “enemigo”, cierto, pero sobre todo en el propio territorio. Separar marxismo, socialismo, comunismo, anarquismo… de terrorismo, es, francamente negar la realidad. Negación de la realidad, negación de la verdad, que por otra parte encaja a la perfección dentro de las formas proclamadas por el propio régimen comunista, en esto tan parecido a los principios que ya hemos visto en el protestantismo.

Y en cuanto a la libertad…“Lenín enfatizó ya en 1917 que los obreros no necesitaban ninguna libertad, igualdad o fraternidad. (Lenín, "Collected Works", Vol. 26, pág. 249.)” 

Ni libertad ni igualdad ni fraternidad; en su lugar, terrorismo:“Entre otros documentos descubiertos en los archivos de Trotsky, había una carta de Lenín al judío Yefraim Shklansky, Comisario del Pueblo para los Asuntos Militares, escrita en agosto de 1920. Lenín supo que en Estonia, voluntarios se estaban uniendo al ejército polaco. El plan era enviarlos a Polonia vía Riga en Letonia. Así que Lenín decidió: "No es suficiente con enviar una protesta diplomática... Use los medios militares, es decir debe castigar a Letonia y Estonia militarmente (siga, por ejemplo, a Balakhovich por la frontera y cuelgue de 100 a 1000 oficiales y personas adineradas)". Lenín prometió pagar 100.000 rublos por cada persona colgada.” 

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