sábado, 9 de julio de 2016

Anotaciones para un estudio del priscilianismo (4)

El hombre priscilianista era a la vez esclavo de los doce hijos de Jacob y de los doce signos del Zodíaco, y no pedía mover pie ni mano sino dirigido y gobernado por unas y otras potestades... ¿Y de dónde procedía esta intolerable esclavitud? Del pecado original; pero no cometido en la tierra, sino en las regiones donde moran las inteligencias.

De sus ritos poco o nada sabemos. Ayunaban fuera de tiempo y razón, sobre todo en los días de júbilo para el pueblo cristiano. Juraban por el nombre de Prisciliano. Hacían simulada y sacrílegamente las comuniones, reservando la hostia para supersticiones que ignoramos. En punto a la jerarquía eclesiástica, llevaron hasta el extremo el principio de igualdad revolucionaria. Ni legos ni mujeres estaban excluidos del ministerio del altar, según Prisciliano. La consagración se hacía no con vino sino con uva y hasta con leche, superstición que duraba en 675, fecha del tercer concilio Bracarense, que en su canon 1 lo condena.

En el Commonitorium de Orosio se conserva un curiosísimo fragmento de cierta epístola de Prisciliano. Dice así: «Ésta es la primera sabiduría: reconocer en los tipos de las almas divinas las virtudes de la naturaleza y la disposición de los cuerpos. En lo cual parecen ligarse el cielo y la tierra, y todos los principados del siglo trabajan por vencer las disposiciones de los santos. Ocupan los patriarcas el primer círculo, y tienen el sello (chirographum) divino, fabricado por el consentimiento de Dios, de los ángeles y de todos los espíritus, el cual se imprime en las almas que han de bajar a la tierra y les sirve como de escudo en la milicia.»

La superstición astrológica, más desarrollada en el priscilianismo que en ninguna de las sectas hermanas, debió de ser favorecida por los restos del culto sidérico, hondamente encarnado en los ritos célticos. El sacerdocio de la mujer no parecía novedad a los que habían venerado a las druidesas. ¿Y esos ritos nocturnos, celebrados in latebris, en bosques y en montañas, a que parece aludir el concilio de Zaragoza, y que eran ignorados de los demás gnósticos?

La religiosidad de Prisciliano, una mezcla de ascetismo rigorista, lectura de los Apócrifos y entrega total a Cristo, arraigó primero en Galicia, donde se propuso conseguir la dirección de las diócesis y transformar el modo de vida de los sacerdotes.

Prisciliano renunció a sus riquezas, llevó una vida pobre, de una extraordinaria sobriedad, resistencia al hambre, a la sed y al sueño y vestía pobremente. Todo ello debió impresionar a los habitantes en los medios rurales de Lusitania y Galicia. Se sabe que era un hombre humilde en el trato con las gentes y con una extraordinaria habilidad para convencer y persuadir. Debió ser un hombre de atractivo personal nada común, como ocurrió con muchos fundadores del monacato: san Antonio, san Pacomio, san Simeón, san Efrén, entre otros.

Prisciliano buscaba una reforma dentro de la Iglesia y asimismo ir ocupando todas las sedes episcopales con ascetas de plena dedicación.

Prisciliano comienza a predicar en torno al año 370 D.c. En el año 382 es elegido obispo de Ávila y finalmente es condenado y decapitado en Treveris en el año 385, siendo el primer hereje ajusticiado por el poder secular en nombre de la Iglesia35. Tras estos años llenos de luchas con la Iglesia, Prisciliano consigue hacer notar fuertemente su queja hacia la Iglesia oficial, acusándola de mantener una opulencia y riquezas
indignas del verdadero credo cristiano.

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