domingo, 31 de julio de 2016

Aspectos económicos en el proceso separatista de América (19)

En el memorando definitivo, Maitland señala que en el primero “me limité a planear la mera obtención de un beneficio temporario, aunque considerable, y decliné entrar en la consideración de un proceso más amplio, que tuviera como objetivo la emancipación de esas inmensas y valiosas posesiones y la apertura de una fuente de permanente e incalculable beneficio para nosotros, resultado de inducir a los habitantes de los nuevos países a abrir sus puertos y recibir nuestras manufacturas, de Gran Bretaña y de la India.”

Tras reconocer la dificultad que significaba dar un asalto a América, a pesar de la debilidad militar de España, indica la posibilidad de acometer desde el Pacífico, ya que esos asentamientos eran los más importantes, siendo los occidentales meros muros de defensa de aquellos.

La acción británica fue francamente exitosa. Su “pacífica” invasión se vio precedida de la acción de sus agentes (entre ellos todos los “libertadores”), que sembraron un largo periodo de inestabilidad en todos los órdenes, merced a la creación de un clima de enfrentamiento que generalizó la debilidad institucional y el enfrentamiento social. Cuenta Leslie Bethel que “Los mercaderes-aventureros pronto se dieron cuenta de las oportunidades que había de obtener unos beneficios excelentes dada la inestabilidad existente. Esto les llevó a acentuar la agilidad de su estilo mercantil en detrimento de cualquier tentativa de establecer estructuras regulares de tráfico. Por ejemplo, en el Paraná, los hermanos Robertson corrieron a Santa Fe para vender la yerba mate del aislado Paraguay que debido a su escasez allí era mucho más cara. Encontramos otro ejemplo en 1821 cuando San Martín estaba en Chile preparando su campaña para ocupar Lima: Basil Hall fue secretamente comisionado por los comerciantes londinenses para llevar allí un cargamento antes de que lo hicieran otros comerciantes; así pudo espumar «la crema» de este mercado —capital del virreinato del Perú— que durante tantos años había estado aislado. ”

En 1825 España ya había sido rota de forma irremisible y hasta hoy mismo, de forma aparentemente definitiva y el panorama, a ambos lados del Atlántico, en los pedazos que resultaron de su ruptura, aniquiladas las estructuras sociales; algo que en la península ya tenían una experiencia de diecisiete años. Y si en la España penínsular continuó una sucesión de pendencias, en los trozos de la España americana no sucedió algo distinto: la supeditación de las estructuras hispánicas, políticas y comerciales a los intereses primero británicos y progresivamente usenses; la persecución del enemigo político, personificado en quién tenía la osadía de discrepar con el poder liberal y de reivindicar el espíritu hispánico… y el enfrentamiento armado y la inseguridad física y jurídica. Sólo quedaba claro que todos estaban supeditados al dictado de quienes controlaban el poder…

En ese estado de cosas, desaparecida por completo España, “la franja marítima del Atlántico suramericano fue la zona que primero se incorporó al nuevo sistema comercial y donde la peculiar coyuntura que empujó a Gran Bretaña a expansionar rápidamente sus mercados ultramarinos alcanzó su primer y máximo impacto. En 1808-1812 los comerciantes-aventureros británicos llegaron a Río de Janeiro, a Buenos Aires y a Montevideo en gran cantidad. Pocos años después Valparaíso se convirtió en el principal puerto del Pacífico suramericano; fue el centro desde donde los productos ingleses eran trasladados a otros puertos desde La Serena a Guayaquil. Estos comerciantes-aventureros que emprendieron la exploración y la explotación del mercado latinoamericano actuaban de modo distinto a los comerciantes y los industriales que vivían en Gran Bretaña: su objetivo era encontrar lo antes posible un mercado para el excedente que amenazaba el crecimiento de la economía inglesa”  , lo que comportó la ruina de las economías locales, y el crecimiento ilimitado de la pobreza entre la población. Era el resultado lógico de la separación.

Eso sí, todos los territorios podían presumir de libre comercio… de los británicos y de su sección usense.

1 comentarios :

Eugenio Lino dijo...

Cierto, así fue como se hizo Inglaterra con los mercados de América con la complicidad de sus "libertadores",

 
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