lunes, 18 de julio de 2016

La revuelta comunera (5)


En estos momentos la anarquía se enseñorea del reino. Las represalias sangrientas se repiten, y hay sectores que deben abandonar Castilla, mientras otros se reagrupan para hacer frente a Fernando, mientras otros se dedican a organizar la guerra por su cuenta; el conde de Lemos, recordando viejas hazañas que a punto estuvieron de costarle algo más que una reprimenda, se apodera de Ponferrada; el duque de Medina Sidonia pone sitio a Gibraltar…

La situación era algo alarmante, pero la buena estrella hizo que“Cisneros, y a continuación el rey de Aragón, invitado nuevamente a hacerse cargo de la regencia, lograron restablecer la normalidad. Al igual que había ocurrido en 1475, se organizan expediciones de castigo contra los feudos de los culpables, sobre todo en Andalucía, donde el marqués de Pliego (Priego), en particular, pagó cara su insumisión.”
El marqués había tomado preso a un alcalde enviado por el rey, y no contento con ello, soltó a varios presos que lo estaban por herejes. Corría el año 1508, y Fernando se presentó con huestes en Córdoba; el marqués se acobardó y pidió perdón, por lo que el rey se mostró benigno y “mandóle estar preso cinco leguas fuera de Córdoba y que el Consejo Real conociese de su culpa, por lo cual le condenaron en perdimiento de los oficios, juros y tenencias que tenía de la corona real, que era mucho, y que la fortaleza de Montilla, por haber detenido en ella al alcalde, se desmantelase y en otras penas pecuniarias.”
El 18 de julio de 1507 el príncipe Carlos, hijo de Juana de Castilla y de Felipe “el hermoso”, es coronado en Bruselas duque de Borgoña y conde de Flandes. “Esta ceremonia, en cuanto ponía fin a la tutela de Margarita de Austria, significó el triunfo político de Chievres” , ayo de Carlos que ejercía una nefasta influencia sobre el príncipe. Estaba destinado a permanecer en el norte de Europa, lejos de los intereses de la monarquía Hispánica, pero la muerte del príncipe Juan, de la princesa Isabel y del hijo de ésta, convierten a Juana en reina, y la enfermedad de ésta, convierte a Carlos en rey de Castilla, y tras la muerte del rey Fernando, en rey de Aragón.
Una enfermedad la de la reina que ha sido discutida, pero que se hizo manifiesta también durante el conflicto de los comuneros. Hasta dónde llegaba la enfermedad, posiblemente, nunca se sabrá, pero lo que sí es cierto, es que ya la reina Isabel detectó problemas que manifestó en su testamento; y también es cierto que tenía una apatía que le impedía firmar cualquier documento. Esta actitud, lógicamente, llevaba al marasmo del estado… o al apartamiento de la reina. Los comuneros quisieron que la enfermedad fuese una invención de los reyes Católicos, pero la realidad, para desgracia primero de ella y luego del reino es que, a lo que parece, es que no era apta para el cargo de reina.
Los hechos se sucedían de manera frenética en el entorno de Carlos, y el 4 de febrero de 1508, su abuelo Maximiliano I es proclamado emperador de Alemania. Si su abuelo Fernando tenía cierto despego de Carlos, el apego de Maximiliano era manifiesto, y ya manifestó que deseaba que la corona imperial recalase en su nieto.
Llevaba ya algo más de ocho años huérfano de padre y educado por su tía cuando el 5 de Enero de 1515 es declarado mayor de edad y asume la gobernación del Franco Condado; desde entonces firmó documentos junto a su madre como reina de Castilla. Contaba 15 años, y un ayo que iba a alejar de su pupilo la influencia de su tía. Desgraciadamente no era para bien.

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