lunes, 22 de agosto de 2016

La familia, base de la sociedad (5)

3.2.- En la cultura de Roma

Al igual que los griegos, los etruscos tenían como base social la familia, organizada de forma similar en la polis, que eran gobernadas por miembros destacados de las familias más influyentes.

La esencial diferencia existente entre los etruscos y los griegos de los siglos VI y V a.C. era que aquellos compartían fiestas y banquetes con las mujeres, cuestión que escandalizaba a los griegos. Otro hecho significativo a destacar en estos prolegómenos de Roma es el uso del nombre de la familia a título de apellido.

Ulpiano dice que “llamamos familia al conjunto de personas que están bajo una misma potestad, sujetas a ellas por nacimiento, o por un acto de derecho, como el cabeza de familia, la madre de familia, el hijo y la hija de familia y los sucesivos, como nietos y nietas, etc. Se llama padre —o cabeza— de familia al que tiene dominio en la casa, y se le llama así propiamente aunque no tenga hijo, pues el término no es sólo de relación personal, sino de posesión de derecho”.

La unidad familiar se manifiesta independiente en aspectos que abarcan desde el campo espiritual hasta el campo económico. No se puede entender la familia romana sin hablar de los lares  —dioses protectores del hogar doméstico—, en lo espiritual, y sin hablar del fundo familiar con todas sus pertenencias, desde esclavos hasta aperos de labranza, en lo económico.
La familia para los romanos, es la “base y fundamento de la organización política” , y sólo el paterfamilias podía entrar en las asambleas populares, y Cicerón considera a la familia como principio de la sociedad.

Este Estado en su vicisitud histórica estaba cimentado en la tradición, el respeto a los mayores, y en la religión, el respeto a los dioses. Las generaciones eran educadas en una doble dirección: en el respeto a la familia (formación del individuo), en donde domina la relación del padre (pater) al cual hay que respetar y obedecer ciegamente; y en la fidelidad a la comunidad (formación del ciudadano), a la cual hay que servir para su mayor engrandecimiento. La religión también ocupó un lugar importante en la formación del ciudadano romano, dado el lugar predominante que ocupaban en los fundamentos del Estado Júpiter, Marte y Quirino (trinidad del Estado y fuente de la división entre lo lícito y lo ilícito) .

El paterfamilias tenía sobre los hijos la patria potestas; sobre la mujer que entra en la familia, la manus, y sobre los esclavos la dominica potestas. La patria potestas sólo se extinguía con la muerte del paterfamilias, o cuando el hijo era dado en adopción o se emancipaba —siempre con autorización paterna—, y cuando la hija se desposaba.

Esta potestad se basaba en la bondad y en la protección ejercida por el paterfamilias sobre los demás. Así, “desde los tiempos primitivos, la mujer formaba con el marido una comunidad de bienes y de cultos, en una plena unión de voluntades” .
El matrimonio, según Modestito, “es la unión de hombre y mujer en comunidad plena de vida y en comunicación del derecho divino y humano” , extremo que, llegado el cristianismo, se perfecciona con la indisolubilidad del matrimonio.

En el derecho romano antiguo existía el derecho de vida o muerte ejercido por el paterfamilias, pero siempre sometido a la decisión del consejo de familia. También existía el derecho a vender como esclavo.

Todo acto realizado en torno al matrimonio, y que hoy es conocido como hecho fútil, tiene su base en un profundo reconocimiento de derechos a las esposas; desde la promesa o esponsales, que en origen eran unas estipulaciones formuladas entre el paterfamilias de la novia y el paterfamilias del novio, y que vinculaban en firme con sanciones más o menos graves en caso de incumplimiento, y se exigía, según Ulpiano, consentimiento de las partes , además de otras circunstancias entre las que destaca la recíproca voluntad de permanecer unidos en matrimonio.

Desde los tiempos primitivos, la mujer formaba con el marido  una comunidad de bienes y de cultos, en una plena unión de voluntades. Según el derecho romano, matrimonio es la unión de hombre y mujer en comunidad plena y en comunicación del derecho divino y humano. El matrimonio se consideraba  como un hecho social  que para tener relevancia jurídica debía ser conforme a la ley o al derecho.

En cuanto al divorcio, que la legislación romana contemplaba, hay que distinguir entre los tiempos de la antigüedad, cuando prácticamente no existía y  las causas de divorcio se limitaban a “adulterio, ingerir abortivo, el beber vino o sustraer llaves para beber vino” , y el final de la República, decadente y corrupta, donde proliferaban los divorcios, que dependían de la voluntad de los cónyuges, y que da lugar, definitivamente al repudio.

Todo esto cambia radicalmente con el cristianismo, cuando el emperador Justiniano ordena que “si un hombre jura sobre el Evangelio que tomará a una mujer en matrimonio no puede después divorciarse”, y Constantino reconduce el repudio o divorcio “limitándolo a tres motivos por parte del marido o de la mujer” .



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