miércoles, 10 de agosto de 2016

La Inquisición en América (2)

Tras la Conquista militar estaba la conquista espiritual de los naturales de América; debía ser divulgada una forma de vida que, con sus errores, era manifiestamente más ordenada; y para ello debía llevarse a cabo la labor que justificaba todo el hecho de la Conquista: La evangelización, y es que “la verdad cristiana no significaba solamente una fe religiosa; era, en rigor, la expresión radical de un mundo cultural. Y cuando el colonizador obraba en nombre de esa cultura, no sólo afirmaba el sistema de fines que ella importaba, sino el conjunto de medios instrumentales y de técnicas de esa cultura.”

La conquista militar estaba justificada porque apoyaba lo que realmente importaba al reino hispánico: la conquista espiritual; para garantizarla se entendió que, así como se había procedido a la expulsión de los judíos de España, no podía permitirse que se trasladasen a América. Con esa premisa, no era desconocido, ni podía serlo, que “había al menos seis judíos (o judíos-crípticos, Marranos, o sinceramente convertidos al catolicismo) que viajaron con Colón en su primer viaje incluyendo a Rodrigo de Triana, Maestre Bernal, quien trabajó de médico para la expedición, y Luis De Torres, el intérprete que hablaba hebreo y árabe, que se creían lenguas útiles en el Oriente, su destino original. En los siguientes años, judíos o criptojudíos se establecieron en Nueva España y en las colonias Portuguesas del Caribe, donde se creían fuera del alcance de la Inquisición. Algunos participaron en la conquista del "Nuevo Mundo," y Bernal Díaz del Castillo describe varias ejecuciones de soldados en las fuerzas dirigidas por Hernán Cortés durante la conquista de México a causa del hecho de que eran judíos. ”

El problema, no obstante las medidas tomadas en España, iba a ir creciendo en América.  “En 1509 el Rey Católico ordenaba a Diego Colón, gobernador de La Española, que para la conservación de los indios en la fe católica no consintiese que fuesen a poblar aquellas tierras «moros, ni herejes, ni judíos, ni reconciliados, ni personas nuevamente convertidas a nuestra santa fe». En años sucesivos insistió la Corona en disposiciones semejantes de modo que, entre los requisitos para obtener la autorización para pasar a las Indias, se encontraba la prueba de ser cristiano «viejo». Análogamente, en la prohibición a los extranjeros de pasar al Nuevo Mundo -entre otras razones pesaba también el hecho de evitar la contaminación de las nuevas herejías protestantes.”

Pero si bien la orden de Carlos I era la que se estrenaba en estos asuntos, no era del todo original, ya que en 1505 la reina Isabel la Católica en la Instrucción a Comendador dice: “No consentiréis ni daréis lugar que allá vayan moros y judíos, ni herejes ni reconciliados, ni personas nuevamente convertidas a nuestra santa Fe, sólo si fueren esclavos y hayan nacido en poder de cristianos nuestros súbditos naturales.”

En vida de los Reyes Católicos, así, no se hizo necesaria la instauración de la Inquisición en América, como tampoco se hizo necesaria durante el reinado de Carlos I. La situación del reinado de Felipe II, con la proliferación del protestantismo en Europa es la que finalmente forzó la creación de los tres tribunales americanos, porque “Una de las razones por las que la Corona establece la Inquisición en América, era el peligro de penetración ideológica de judíos y musulmanes llegados a las Indias, así como también, de ideas protestantes.”

A pesar de las medidas tendentes a evitar la marcha de judíos y herejes a América, “aparentemente fueron muchos los judíos que lograron viajar a las Indias, ya que en 1508 se le pide al Comendador Nicolás de Ovando que expulse a los judíos de la Hispaniola. De manera que a pesar de las prohibiciones y del riguroso control que se ejercía, muchos judíos y marranos llegaron a las nuevas colonias americanas para empezar una nueva vida. El hecho es que la política con respecto a ellos fue ambigua, pues mientras la reina Isabel les prohibía viajar a las Indias, a su vez, el rey Fernando realizó contratos comerciales y financieros con los conversos y les otorgó licencias para establecerse en las Indias.”

Y es que, aunque Castilla intentaba impedir el acceso de judaizantes a América, Portugal no hacía lo propio. Así, “el primer sitio de llegada de los sefarditas al Nuevo Mundo fue Brasil, ya que la corona portuguesa no les prohibió establecerse en la Terra de Santa Cruz, nombre que recibió dicha colonia. En 1534 Duarte de Coelho llega con el primer grupo de colonos entre los cuales se encontraban muchos judíos y conversos … En 1589 llega el Santo Oficio a Brasil y permanece allí hasta aproximadamente 1624… los judíos; buscando la anhelada libertad, se esparcen y fundan comunidades en las posesiones inglesas, francesas y holandesas de las Antillas y las Guayanas y en Norte América. De esta manera aparecen colonias judías en Curazao, Jamaica y Cayena, en Santo Domingo, Martinica y Guadalupe. También se encuentran en Nueva York, para ese entonces todavía Nueva Ámsterdam, Saint Thomas, Haití, Saint Kitts, Surinam y Barranquilla, Cartagena, Santa Marta y Coro, Puerto Cabello, Maracaibo y Barcelona.”

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