lunes, 8 de agosto de 2016

Las "formas" del comunismo (2)

La cultura


Resulta curioso en el mundo actual, cómo los comunistas utilizan el término de “cultura” como arma arrojadiza y excluyente, y resulta todavía más curioso constatar que ellos son, justamente, los miembros del sistema  más acumuladores de incultura y sordidez. Sin desmerecer con ello a los otros miembros del N.O.M., naturalmente.

Pero ciñéndonos al inicio de la asonada comunista, y citando a los cantores de sus gestas, “la dictadura del proletariado vaciló durante largo tiempo en suprimir la prensa enemiga. Inmediatamente después de la insurrección fueron suprimidos únicamente aquellos periódicos burgueses que preconizaban descaradamente la resistencia armada contra la “usurpación bolchevique”, contra “la anarquía sangrienta”, contra el “golpe de fuerza de los agentes del Káiser”. Los últimos órganos de la burguesía y de la pequeña burguesía no fueron suprimidos hasta el mes de julio de 1918. La prensa legal de los mencheviques no desapareció hasta 1919; la de los anarquistas hostiles al régimen y la de los maximalistas continuó publicándose hasta 1921; la de los socialistas-revolucionarios de izquierda no desapareció aún hasta más adelante.” …” Sin duda alguna, hay que atribuir a inexperiencia entre otras causas, esta peligrosa mansedumbre de los rojos.”

El largo tiempo que estuvieron para suprimir la prensa no marxista queda explícitado en que “fue Lenín el que prohibió los periódicos de oposición. Dos días después de tomar el poder, emitió un decreto que abolía la libertad de la prensa. Durante la primera semana cerró diez periódicos y diez más en la semana siguiente, hasta que todos los periódicos que él detestaba habían cesado de existir.” 

Pero evidentemente pronto supieron suprimir esa mansedumbre, siendo que en los lugares donde los comunistas han tenido una posición de autoridad se han  dedicado bien a fondo a su labor, procediendo a un metódico genocidio que generalmente ha sido seguido o acompañado por la destrucción cultural. Así, una cita, de momento nos servirá “En Estonia durante los años inmediatamente posteriores a la guerra, unos 150.000 títulos fueron quitados y destruidos sólo de la biblioteca principal de Tallin.”  Ciertamente podría tratarse de una excepción, de una acción errónea; de una mácula en el excelente expediente del informado… Pero desgraciadamente, como iremos viendo, no es precisamente así.

Pensaremos que, al menos, las obras destruidas serían, como en el caso de los libros perseguidos por la Inquisición, obras que dañasen el espíritu. Bien, “Entre los prohibidos y destruidos estaban obras como la "Enciclopaedia Estonia" y libros de referencia biográfica, "Historia del arte estonio", "Historia general del arte" y series como "Ganadores del premio Nóbel", "La novela nórdica", "Los grandes maestros de la palabra escrita", las obras de Dostoyevsky, "Novela de hoy", las series de libros económicos publicados por la editorial Loodus y "Ciencia viva". También destruyeron cientos de libros infantiles y obras para jóvenes que se encontraban entre los clásicos de la literatura mundial o local.” 

Pensaremos que, al menos, los monumentos serían respetados por estos autodenominados defensores de la cultura; pero no fue así. “Junto a ese ataque cultural masivo, los cementerios y monumentos estonios también fueron destruidos. Entre otros, en el Cementerio Militar de Tallin la mayor parte de las lápidas de 1918 a 1944 fueron destruidas por las autoridades soviéticas. Ese cementerio fue entonces reutilizado por el Ejército Rojo tras la Segunda Guerra Mundial.” 

Al menos, el acto de genocidio cultural sería cosa fácil, sin una importancia excesiva… Pero tampoco fue así… "Para realizar los trabajos de demolición, 15 activistas del Partido y 275 personas del Batallón de Destrucción deben ser movilizados. Se necesitan 15 trabajadores para la ejecución de cada demolición y 10 personas para protección... Para realizar los trabajos de demolición, 225 kg. de TNT, 150 metros de cuerda/fusible y 100 cartuchos son necesarios, porque no hay material de demolición en el punto. 11 camiones, disponibles pero con carencia de petróleo, son necesarios para acarrear las ruinas" (Informe del Presidente del Comité EC(b)P Võrumaa, Tamm, No. 101/s to the EC(b)P CC 1st secretary Nikolai Karotamm. 06.04.1945. ERAF Archives depot 1, ref. 3, unidad de depósito 501. L. 37.)” 

Mientras los bolcheviques se afanaban en el desarrollo de su sistema terrorista, la guerra europea seguía su curso. Los alemanes vieron la posibilidad de un tratado que les diese ventaja, y acabaron firmando el tratado de Brest-Litovsk. “Se firmó el 3 de marzo de 1918. En la ciudad bielorrusa de Brest-Litovsk (bajo la soberanía rusa) entre el Imperio Aleman, Bulgaria, el Imperio austro-húngaro, el imperio otomano y la Rusia soviética. En el tratado Rusia reconoce la independencia de sus antiguas “provincias” de Polonia, Finlandia, Curlandia, Estonia, Letonia, Lituania y Ucrania, cede a Turquía territorios del Caucaso, se compromete a pagar una indemnización de la guerra de 300 millones de rublos de oro y reconoce el derecho de las tropas alemanas a ocupar provisionalmente la Rusia blanca como garantía de ejecución del tratado.



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