lunes, 15 de agosto de 2016

Tal día como hoy, quince de agosto


EFEMÉRIDES HISTÓRICAS


El 15 de agosto de 778 tuvo lugar la Batalla de Roncesvalles. Carlomagno, que después de Barcelona sitió Zaragoza, debió retirarse por la sublevación de los sajones en el norte de sus dominios. Pasó por Pamplona, destruyó las murallas, y sufrió la emboscada de Roncesvalles, llevada a cabo por los vascones. Era el 15 de Agosto de 778. Carlomagno se percataba que era imposible actuar en España sin la aquiescencia de los españoles, que no querían estar sometidos n i a musulmanes ni a francos.

El 15 de Agosto de 1787, Agradecimiento de Francisco de MIranda por la carta de crédito que le concedió Inglaterra: “La Letra de Crédito que V.M. ha tenido a bien agregar, será utilizada juiciosamente en caso de necesidad y siempre satisfecha por mi parte, teniendo el honor de considerarme con sincero agradecimiento y profundo respecto de V.M.I., el más humilde y muy obediente servidor”.

 El 15 de Agosto de 1822 se produce el Manifiesto de la regencia de Urgel en apoyo de Fernando VII. Empezaba diciendo: “Españoles: Desde el 9 de Marzo de 1820, vuestro Rey Fernando VII está cautivo, impedido de hacer el bien de vuestro pueblo y regirlo por las antiguas leyes, Constitución, fueros y costumbres de la Península, dictadas por Cortes sabias, libres e imparciales. Esta novedad es obra de algunos que, anteponiendo sus intereses al honor español, se han prestado a ser instrumento para trastornar el altar, los tronos, el orden y la paz de Europa entera. Para haberos hecho con tal mudanza el escándalo del orbe, no tienen otro derecho que la fuerza adquirida por medios criminales, con la que, no contentos con los daños que hasta ahora os han causado, os van conduciendo en letargos, a fines más espantosos. Las reales órdenes que se os comunican a nombre de Su Majestad, son sin su libertad ni consentimiento; su Real persona vive entre insultos y amarguras desde que, sublevada una parte de su ejército y amenazado de mayores males, se vio forzado a jurar una Constitución hecha durante su anterior cautiverio (contra el voto de la España), que despojaba a ésta de su antiguo sistema, y a los llamados a la sucesión del trono, de unos títulos de que S.M. no podía disponer, ni cabía en sus justos sentimientos sujetar esta preciosa parte de la Europa a la cadena de males que hoy arrastra, y del que al fin ha de ser la triste víctima, como lo fue su vecina Francia, por iguales pasos.”

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