domingo, 28 de agosto de 2016

Un repaso al genocidio (5)

En principio, las facultades que se abrogana el “comité de Salud Pública” podrían equipararse a las que tenía la Inquisición en España, pero con una falta de legislación, de referencia para aplicar el derecho, que convertía al Comité de Salud Pública en el centro de carnicería en que se convirtió la Revolución Francesa.

Y es que, mientras la Inquisición española se tomaba los asuntos con una tranquilidad infinita, analizando todos los pormenores, por ridículos que pudiesen parecer, lo cual limitaba los procesos, que no llevaban a los encausados a la cárcel hasta que era probada lo que los jueces entendían por culpa, en Francia“la ley sobre aceleración de los juicios debía tener como fatal consecuencia un aumento en el número de las condenas. Desde el 6 de agosto al 1° de octubre se habían pronunciado 29 sentencias de muerte, 9 reos de deportación y 24 en libertad, sin contar 130 sobreseimientos. En los meses siguientes, hasta el 1° de enero de 1794, de 395 acusados, 194 fueron puestos en libertad, 24 castigados con deportación, prisión o trabajos forzados, y 177 condenados a muerte, de los cuales 51 lo fueron en octubre, 58 en noviembre y 68 en diciembre.”

Pero no quedaría ahí la cosa, y mientras las Ilustración arremetía contra los métodos de la Inquisición, “a comienzos de 1794 la Convención de Robespierre decidió el exterminio de los vandeanos hasta el último hombre, mujer y niño. Si la Revolución francesa fue la primera ideología moderna, ¿fueron las masacres de la Vendée el arquetipo de los genocidios modernos? Al menos 300.000 personas fueron masacradas durante este tiempo, y aquéllos de los intrusos que se rehusaron a hacer el trabajo fueron fusilados o apresados con salvajismo.”  Dividamos la cifra de la Vendée por cuanto queramos; ¿La dividimos por cien?... Recordemos que en 350 años de Inquisición fueron condenados a la hoguera un máximo de 1600 personas, de las cuales, aproximadamente la midad, lo fueron en efigie, y recordemos que, además, todos los condenados por la Inquisición conocieron un proceso minuciosísimo y que siempre se podían salvar arrepintiéndose de la falta que eran acusados.

“El tribunal de París no era suficiente para la represión. En los países entregados a la guerra civil se recurrió a los métodos militares. La ley del 19 de marzo de 1793 dictada contra los vandeanos, creó comisiones militares de cinco miembros, que condenaron a muerte a los rebeldes cogidos con las armas en la mano, sólo con la comprobación de su identidad. En cuanto a los rebeldes detenidos sin armas, fueron llevados, en principio, ante los tribunales ordinarios de lo criminal, donde se les juzgaba revolucionariamente, o sea sin apelación ni recurso de casación.” 

Actitud que no tiene parangón. Si la Inquisición fue creada para evitar las matanzas que se habían producido en toda Europa (y también en España) sobre los judíos, la Convención de Robespiere se creó justamente para lo contrario, y unos y otros consiguieron su objetivo.

Para mayor rapidez, “Los fusilamientos y ametrallamientos suplen a la guillotina, considerada como demasiado lenta. El 14 de frimario (4 de diciembre) 60 jóvenes sentenciados fueron blanco de los cañones en la llanura de Brotteaux. Fueron agarrotados de dos en dos y colocados entre dos fosos paralelos cavados para recibir sus cuerpos. La descarga de los cañones sólo mató a la tercera parte, y el resto tuvo que ser rematado a tiros. Al día siguiente, 208 sentenciados fueron fusilados en el mismo lugar; 67 el 18 de frimario y 32 el 23 del mismo mes. No cesaron los fusilamientos hasta el 22 de pluvioso (10 de febrero). La Comisión Parein pronunció 1667 sentencias de muerte…Los prisioneros vandeanos afluían a Nantes por centenares y millares. En las prisiones donde son amontonados se declaran el tifus y el cólera. La epidemia amenaza con alcanzar a los mismos nanteses que prestan el servicio de guardia. Entonces, para acelerar la descongestión de las prisiones, Carrier organiza «la muerte por el agua ».

En gabarras cuyos fondos han sido preparados de antemano, los Marat amontonan primeramente clérigos y después vandeanos, conducen su cargamento humano al centro del Loire y luego desfondan las gabarras y las sumergen. Carrier, por medio de un papel firmado por su mano, ordena los días 27 y 29 de frimario que se dé muerte sin juicio ni formalidad de ninguna clase, la primera vez a 24 «bandidos»—entre ellos dos de 13 y dos de 14 años —y la segunda vez a 27 víctimas de ambos sexos…« Creo necesario aplastar a los habitantes de París por medio del Terror», escribía al conde de La Marche, a partir del 13 de julio de 1792, el antiguo ministro Montmorin, confidente de la reina. « Nada de consideraciones, nada de paliativos —exclamaba el duque de Castries en su Memoria de abril de 1793”  Y estos sólo son ejemplos que en 1793 daban los jacobinos…

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