lunes, 12 de septiembre de 2016

Comentarios a la constitución europea (5)

¿Muertes?, ¿guerras?. Naturalmente que hubo muertes y hubo guerras; como en la conquista de España por parte de Roma, pero en ambos casos, con Roma y con España, la guerra terminó con integración, con reconocimiento de los mismos derechos y libertad… O más. Hasta el extremo que en algunos lugares, especialmente en Bolivia y Perú existieron amargas quejas por parte de los conquistadores, al ser severamente castigados tras haber sido acusados injustamente de malos tratos a los indios.

Las mayores mortandades eran ocasionadas por las enfermedades que cruzaron el Atlántico. El sarampión y otras enfermedades acabaron con la vida de tribus indígenas enteras, pero también las enfermedades de América acabaron con tanta gente española que la población se quejaba, y hasta sectores de la población llegaron  a exigir el abandono de la Conquista.

La Conquista significó un intercambio total (para acá trajeron la patata, el oro… y la sífilis), y para allá se llevó la cultura y el cristianismo. Puro intercambio amistoso, como anteriormente sucedió con Roma y sus conquistas. Y hoy, a Dios gracias, somos hijos de Roma.

Los europeos no son hijos de Roma, sino de los pueblos bárbaros que aniquilaron Roma.

Ciertamente, la superior cultura romana siguió impregnando el mundo europeo, pero así como en España, en Italia, en Polonia, en Rumanía, en el mundo ortodoxo… caló hasta el tuétano en el ser social y personal, en el mundo europeo quedó en la superficie; quedó en los acueductos; quedó en las calzadas…, pero a pasos acelerados, en lo espiritual, el pensamiento fue derivando hacia el materialismo, hacia el hedonismo, hacia el utilitarismo.

Y no podía ser de otra manera, porque los pueblos invasores, cuyos descendientes son los actuales europeos, acabaron con todo y dieron lugar a la oscura Edad Media, que tan poco tiene en común con el mismo periodo de Reconquista en que se vio sumida España.

Nuestro Románico es muestra evidente de lo dicho, como es muestra evidente las ciudades americanas hispánicas, cuyas construcciones les dan un carácter de solera y de historia que ninguna ciudad euroamericana puede, ni por mientes, igualar.

Y no hablemos de lo importante, de las personas. ¿Hablamos del Inca Garcilaso de la Vega?…

El contrapunto lo tenemos en la Patagonia, donde lo inhóspito del terreno impidió una colonización en condiciones, y sólo fue ocupada por temor a incursiones de los ingleses. Pero, ¿qué sucedió en Patagonia cuando en el siglo XIX fue roturada para la crianza de ganado? El peor de los males; una situación tan desastrosa y tan de vergüenza; tan poco hispánica como la descolonización del Sahara Occidental.

Una y otro fue vendida a los extranjeros. Centrándonos en Patagonia, grandes capitalistas alemanes y británicos adquirieron inmensas extensiones de terreno con el beneplácito de gobiernos títeres, y aplicaron árnica a los pacíficos habitantes del lugar. ¿Dónde están hoy los patagones?; ¿mezclados racialmente con los alemanes y los ingleses?. El exterminio llevado a cabo por los europeos fue similar al que llevaron a cabo con los pueblos indígenas de Norteamérica.

¿Acaso es equiparable la Conquista llevada a cabo por España con el exterminio llevado a cabo por los europeos?

Ahí radica nuestra gran diferencia con los europeos. Y siendo así, ¿qué valores deben prevalecer?

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