jueves, 22 de septiembre de 2016

España bajo el Islam (10)

A la muerte de Pelayo tomó las riendas de los sublevados Favila, que no consiguió ningún logro frente a los árabes, habiéndose limitado a construir una iglesia en Cangas de Onís, en honor a la Santa Cruz, sobre una representación pagana, un dolmen, donde ubicó la “Cruz de la Victoria”, y donde posteriormente sería enterrado, también en el mismo lugar que reposan los restos de caudillos ancestrales. Según la lápida encontrada en la tumba de Favila, la iglesia fue consagrada en el año 738 por un personaje llamado Asterio, al que se califica de vate, palabra latina que quiere decir 'adivino, profeta' . Esta iglesia fue  objeto de sacrilegio llevado a cabo por las fuerzas democráticas en 1936. Sin embargo, se conserva la lápida de su fundación, con una inscripción que consagra la misma a la Cruz.

Los hijos de Witiza fueron tratados de manera extraordinaria por los invasores. Si bien no conservaron el reino, conforme les había sido prometido, conservaron grandes posesiones. Sara, la nieta de Witiza, poseía 1000 aldeas, y su hermano Artobás  o Ardabasto otras 1000, y a Rómulo otras 1000.  Andando los pocos años, Abderramán acabaría incautando las posesiones de Artobás, que acabó viviendo a cuenta de sus sobrinos.

Mientras, en la España sometida al poder musulmán, la sociedad hispana quedó notablemente alterada por los fueros y estatutos recibidos de los conquistadores y a los que nos hemos referido sucintamente.

Los mozárabes quedaban amparados en sus derechos personales  por el estado musulmán con diferencias marcadas por el hecho de haber sido sometidos por capitulación o por la fuerza, si bien con el tiempo, los pactos fueron violados y todos quedaron sometidos a un mismo estatuto. Todos eran dimnies y rayas (sujetos al imperio muslim),   formando parte del Dar-al-Islam o territorio musulmán, siendo así ciudadanos de segunda categoría, conservando algunas leyes propias, por lo que sobrevivió en cierto modo el Fuero Juzgo en ámbitos locales y siempre que no contraviniera el derecho musulmán.

Los dimnies y rayas se gobernaban a nivel local por ellos mismos, y las ciudades importantes por un comes que era nombrados por la autoridad musulmana; el juez, llamado en árabe alcadi, de donde procede “alcalde”, “alguacil” y otros.

Ardabasto, hijo de Witiza, fue nombrado Comes de Andalucía, y era tratado como “el sumo de todos los católicos”, recibiendo el nombre de Serenísimo.  Algunos mozárabes conservaron gran parte de su riqueza y hasta de su poder, contrastando con la gran masa de mozárabes, que caían permanentemente en la miseria mientras los invasores, que llegaban pobres acababan opulentos. De entre ellos destaca un tal Servando, que pasó de clase servil a Comes de Córdoba y fue un azote para la cristiandad cordobesa.

Y todo esto era posible porque según el Corán (no pidáis luz ni lumbre a los politeístas)  y según fatua dada por Ibn Naccax, los musulmanes deben alejarse de los cristianos y judíos y evitar su trato y conversación .

Como muestra de este criterio, los pactos firmados en 718, marcaban que los cristianos habitasen en los pueblos y aldeas. Tal sucedió, p.e., en Córdoba, Valencia, Segovia y Tarazona.  Donde lo tenían más complicado, como sucedió en Toledo, fueron los moros quienes se instalaron en los arrabales, y por esa razón cambiaron capitales civiles de sitios donde el núcleo poblacional español era mayoritario.


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