martes, 27 de septiembre de 2016

La caída del Imperio Romano (6)

Entre tanto, el reino de Tolosa se consolidaba, con un núcleo de nobles coordinados con el rey. Mientras, en el este, Atila constituía un vasto imperio que conforme dice Jornandes , procedían de Tartaria… Iban vestidos de pieles y cueros, bebían la sangre y el orín de los caballos y comían carne cruda.

Los Hunos arremetieron contra occidente, en parte motivados por la influencia de Honoria, hermana de Valentiniano III quién en 450 llamó a Atila ofreciéndose a sí misma en matrimonio, ya que se negaba a casarse con Genserico, rey de los Vándalos, con quién pretendía casarla su hermano.
Por su parte, Genserico había mutilado a la hija de Teodoredo, del que temía venganza, y animó las intenciones de Atila con el ofrecimiento de repartirse el territorio.

Atila amplió sus intereses, que se centraban en el oro (6000 libras) que el Imperio les iba pagando religiosamente en concepto de subsidios y reclamó el imperio que le brindaba Honoria.

Teodoredo se unió a los ejércitos romanos compuestos por visigodos, francos, alanos, burgundios, algunos hunos fieles todavía a Aecio, y sorprendentemente, también por romanos. La principal fuerza de este ejército radicaba en la caballería visigoda y romana y vencieron a Atila en los campos Cataláunicos, parando a un ejército compuesto por 500.000 hombres entre ostrogodos, gépidos, hérulos, rugianos, escitas, burgundios, francos y turingios.  En esta batalla, que perdió Atila, murió Teodoredo, y según cuentan las historias, hasta doscientos mil soldados dejaron la vida. Era el 20 de Junio de 451. Y el triunfo no fue todavía más rotundo, como temía Atila, gracias a la actitud del general Aecio, que temía la ascendencia de los godos dentro del imperio y acució a Turismundo para que tomase la corona al tiempo que animaba a los galos a volver a su tierra. 

Turismundo acabó venciendo a Atila. Era Turismundo de carácter despótico y altanero. Rompió el feudo con Roma. Finalmente fue asesinado por su hermano Teodorico II el año 454, que restableció el feudo con el Imperio.

Como consecuencia inmediata, Valentiniano ordenó a Teodorico (453-454) que marchara a la Tarraconense para limpiarla de bagaudas. Cosa que hizo.

No se sabe exactamente quienes eran los bagaudas. Lo más probable es que fueran bandidos procedentes de varias clases sociales diferentes, incluidos esclavos y pequeños granjeros desposeídos, a los que los reveses políticos y económicos de la época impulsaron a unirse a las bandas en expansión continua de aquellos que ya no podían conseguir su sustento a partir de sus propios recursos.

Claudio Sánchez albornoz señala  que  eran rebeliones campesinas surgidas a la caída del Imperio, y que se produjeron especialmente en tierras vasconas. Estos bagaudas, perseguidos por las tropas visigodas al servicio de Roma, volvieron sus armas contra sus vecinos várdulos, caristios, autrigones y cántabros, a quienes les arrebataron su asiento.

Pero en este caso, una vez liquidado el trabajo, los visigodos se aseguraron de dejar guarniciones permanentes en la provincia. Además, y según un pacto con los suevos por el Imperio, éstos abandonarían las provincias Tarraconense y Cartaginense. Como garantía de este pacto los visigodos ocuparon, en nombre del Imperio, varios puntos estratégicos en estas provincias. Se sabe que en Barcelona y Tarragona tuvieron guarniciones. También las hubo en otros puntos del valle del Ebro: Zaragoza y Calahorra, apoyos sin los cuales era imposible controlar a los bagaudas. No se sabe con absoluta certeza qué otros puntos controlaban los visigodos. Es fácil presumir que controlaban Cartagena y también Elche defendiéndolas a la vez de vándalos y suevos.

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