jueves, 8 de septiembre de 2016

La representación política en el Islam (5)

Sigue resultando difícil determinar estrictamente un pensamiento político, porque al fin y al cabo, El Corán es el producto literario de una mente no cultivada en exceso; de una persona implicada directísimamente en luchas armadas tribales, sangrientas, vengativas, en no pocas ocasiones profundamente injustas y cargadas de odio.

Mahoma no conoció otra estructura social que la de la tribu; el pensamiento político, así, se enmarcaba estrictamente en el concepto de tribu, y por supuesto, si Mahoma acabó siendo la cabeza visible de un gran y terrorífico imperio fue gracias a varias cuestiones:

•    La estructura mental de un pueblo acostumbrado al sometimiento.
•    La extrema violencia aplicada sobre quién no se sometía.
•    Los éxitos obtenidos en sus razzias militares

Así, la religión que inventó acabó siendo impuesta tan sólo porque se había hecho temer, y como consecuencia, el Corán parece encajar más en la concepción estrictamente política que en cualquier concepción religiosa. Y en una concepción de política estrictamente tribal, que en ocasiones guarda cierta compostura y humanidad, pero en muchas ocasiones muestra crueldad, rencor, venganza, engaño, asesinato.

A los oídos occidentales suena muy fuerte la última aseveración, pero para corroborar lo afirmado no hace falta otra cosa que acudir a la lectura del Corán y la Sunna. Así, la sura 3, aleya  169 dice “Y no penséis que quienes han caído por Alá hayan muerto. ¡Al contrario! Están vivos y sustentados junto a su Señor. 3:170 Contentos por el favor que Alá les ha hecho y alegres por quienes aún no les han seguido, porque no tienen que temer y no estarán tristes, 3:171Alegres por una gracia y favor de Alá y porque Alá no deja de remunerar a los creyentes.3:172A quienes escucharon a Alá y al Enviado, luego de la herida recibida, a quienes, entre ellos, hicieron el bien y temieron a Alá, se les reserva una magnífica recompensa”.

Es una clara llamada al atentado personal, con premio celestial para el que se inmola. Una clara llamada al terrorismo. Una llamada al asesinato que se realiza a lo largo del Corán; así, en la sura 5:33 Retribución de quienes hacen la guerra a Alá y a Su Enviado y se dan a corromper en la tierra: serán muertos sin piedad, o crucificados, o amputados de manos y pies opuestos, o desterrados del país. Sufrirán ignominia en la vida de acá y terrible castigo en la otra., y en la Sura 8:12: ¡Cortadles del cuello, pegadles en todos los dedos!»… y en la Sura 47:4 Cuando sostengáis, pues, un encuentro con los infieles, descargad los golpes en el cuello hasta someterlos. Entonces, atadlos fuertemente. Luego, devolvedles la libertad, de gracia o mediante rescate, para que cese la guerra.

Y sólo un  ejemplo más: Sura 9:5 Cuando hayan transcurrido los meses sagrados, matad a los asociadores (los idólatras, los cristianos)  dondequiera que les encontréis. ¡Capturadles! ¡Sitiadles! ¡Tendedles emboscadas por todas partes!

No es que no haya más ejemplos; es que resulta tedioso continuar con ellos. Pasemos a ver el ejemplo, no ya literario, sino físico de Mahoma:

Resulta que, tras la batalla de Badr, donde se produjo tal matanza que el propio Mahoma tuvo que intervenir a fin y efecto de que la misma no le impidiese hacerse con esclavos, manifestó su deseo de que lo librasen de Asmä bint Marwan que componía versos que le desagradaban. Un acólito se encargó de asesinarla y no dudó en presentarse ante su amo  para comunicárselo, a lo que Mahoma le respondió: <¡Tú has ayudado a Alá y a su Enviado, oh Omayr>".

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