viernes, 30 de septiembre de 2016

Nada en común (VI)

1963

El 3 de Junio de 1963 murió el Papa Juan XXIII, que en 1962 había inaugurado el Concilio Vaticano II, y que finalizaría, con graves consecuencias para la Iglesia, en particular para la española, bajo el reinado de Pablo VI, en 1965, un papa al gusto de los vencedores de la II Guerra mundial.

Procedía escolarizar a Cesáreo, e ingresó en la Academia Virrey Amat, y su primer profesor, don Pedro. Era don Pedro un jovial maestro entregado con entusiasmo a su humanística labor. Le gustaba la educación y sabía hacer que los alumnos lo quisieran, no como a un padre, porque se hacía sentir maestro, sino como a un maestro.

Cuando alguien desobedecía, cuando no cumplía las normas, el castigo era inmediato y en público. El reo, tras escuchar “vine aquí, qu’et donaré un mastegot” debía introducir la cabeza entre las piernas del maestro, quién propinaba unos cachetes allí donde la espalda pierde su honorable nombre.

¡Gracias don Pedro! Decía Cesáreo ésta noche aciaga. ¡Qué diferencia con la LOE! ¡Qué diferencia con la situación de la escuela española en los años de democracia! Entonces, don Pedro, no hacía falta la Asociación para la defensa de los derechos del Profesor... Ni la Asociación para la defensa de las víctimas del delito... Ni la Asociación para la defensa de las Víctimas del Aborto... Ni la Asociación para la defensa de las
Víctimas del Terrorismo... Ni la Asociación para la defensa de tantos y tantos delitos que el sistema democrático ha convertido en derechos inalienables.

Ahora, don Pedro –se dirigía idealmente a su antiguo maestro- la libertad se basa en poder protestar de las infinitas injusticias que están amparadas por leyes infames. Pero protestar bajito, de forma sumisa, suplicante, humillante... porque lo que en éste sistema procede, para hacerse valer, es asemejar incompetencia, nulidad, estupidez, y sobre todo, villanía.

Fue muy corto el curso con don Pedro.

El veintinueve de Julio se producen sendos atentados terroristas en la Dirección General de Seguridad y en la Delegación Nacional de Sindicatos Madrid, con el resultado de varias decenas de heridos. Los culpables, dos demócratas, son detenidos, juzgados y ejecutados el 17 de Agosto del mismo año.

En octubre se funda “Cuadernos para el diálogo”, una publicación donde se reunirían todos los que defendían la democracia. Un ejemplo que no conoce parangón inverso en el régimen democrático, que, obviamente, no deja resquicio a la disidencia política.

También en octubre Franco visitó Barcelona. El motivo del viaje fue dar ánimos tras las lluvias torrenciales acaecidas en Septiembre del año anterior.

Los recuerdos de Cesáreo se limitaban a ingente cantidad de personas gritando ¡Franco, Franco, Franco! Eran obreros, miles y miles de obreros coreando el nombre del jefe del Estado.

Este año 1964 se instituye la retransmisión dominical de un partido de balompié. Medida alienante de la población que sólo es un preámbulo de lo que en democracia se utilizaría hasta el agobio.

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