sábado, 8 de octubre de 2016

Las "formas" del comunismo (3)

Mentira y exterminio, arma política (1)



“Lenín se expresó así: "¡Que el 90 por ciento del pueblo ruso perezca si el 10 por ciento puede experimentar la revolución mundial!” ("Trabajos Seleccionados", Vol. 2, pág. 702.) Lenín enfatizó: "Debemos utilizar todas las destreza y los métodos ilegales posibles, debemos negar y debemos ocultar la verdad." Lenín afirmaba: "El pueblo será enseñado a odiar. Comenzaremos con los más jóvenes. Los niños serán enseñados a odiar a sus padres. Podemos y debemos crear un nuevo lenguaje, que siembre odio, aborrecimiento y sentimientos similares entre las masas contra aquellos que no están de acuerdo con nosotros…Lenín declaró: "Paz significa, muy simplemente, el dominio del Comunismo sobre el mundo entero". (Lenín, "Tesis sobre las Tareas de la Juventud comunista".)" 

Y esa técnica utilizaron. Esa, y la propaganda diciendo lo contrario; así, la lucha por el control de Finlandia en 1918 es relatada como sigue:”Los vencedores degollaban a los vencidos. Desde los tiempos antiguos es cosa sabida que las guerras más espantosas son las guerras de clases. No hay victorias más sangrientas, más atroces, que las que obtienen las clases reaccionarias. Desde la sangría con que la burguesía francesa liquidó a la Comuna de París, no había presenciado el mundo nada que pudiera compararse en horror a lo que ocurrió en Finlandia. Desde los comienzos de la guerra civil “bastaba para ser encarcelado, en la zona ocupada por los blancos, el pertenecer a una organización obrera, para ser fusilado, el haber desempeñado en ella algún cargo… No existe ninguna estadística acerca del número total de las víctimas de aquellas matanzas; los cálculos corrientes fijan su número entre 10 y 20000 personas.”

El palmero del comunismo relata alarmado las matanzas de sus competidores en el genocidio, los liberales, a quienes acaba no reprochando la barbaridad en sí, sino que ésta esté llevada a cabo no por odio, sino por mero cálculo. “Todos los obreros organizados han sido fusilados o están en la cárcel”, escribían unos comunistas finlandeses a principios de 1919. Este hecho nos permite dejar sentada una importante deducción teórica acerca del terror blanco, deducción que el tiempo ha confirmado con los acontecimientos ocurridos en Hungría, Italia, Bulgaria, etcétera. El terror blanco no se explica por el frenesí de la lucha, por la violencia de los odios de clases ni por otros factores de orden psicológico. La psicosis de guerra civil no tiene más que un papel secundario. Es, en realidad, el resultado de un cálculo y de una necesidad histórica. Las clases posesoras victoriosas saben muy bien que no son capaces de conservar su dominio, después de una batalla social, más que derramando sangre de la clase obrera para debilitarla durante decenas de años. Y como se trata de una clase mucho más numerosa que las clases ricas, “es forzoso” que el número de víctimas sea muy elevado.” 

Al fin aprendieron la técnica, que acabaron desarrollando y llevándola a cabo a lo largo de los años; así, tras la segunda guerra mundial cargaban sobre las espaldas de los vencidos, no sólo las barbaridades que efectivamente eran propias de los vencidos, sino alguna de las barbaridades llevadas a cabo por el marxismo. Tan es así que genocidio como el cometido en Katin no dudaron en intentar acoplarlo a los alemanes, pero resultó tan burdo el intento que quedó en eso, en intento.

1 comentarios :

Tomás Pérez dijo...

No tan viejos procedimientos... que hasta la fecha se han cobrado la vida de más de cien millones de personas inocentes. Esa es la mejor aportación del comunismo a la sociedad moderna. ¡Aviso a navegantes!

 
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