domingo, 16 de octubre de 2016

Los intereses europeos en la destrucción de España (3)

La ocasión definitiva para el cumplimiento de los planes británicos la brindaría la invasión francesa de la península. Como señala Francisco Javier de la Cruz Macho, “La autoproclamación de Cádiz como depositaria de los derechos dinásticos y salvaguarda de la unidad de España, no fue suficiente. América Latina se debatió entre acatar la autoridad española, con el riesgo de terminar convertida en una colonia francesa, o tomar la iniciativa constituyéndose como un poder propio. Las autoridades españolas se decidieron por la fidelidad a Cádiz, mientras que los revolucionarios apostaran por la gestión autónoma del poder. Se inicia así un camino en el que los vaivenes de la situación peninsular incidirán en la evolución del proceso independentista.”

Gestión autónoma que significaría la entrega con armas y bagajes en manos de los británicos, que no dudaron en eliminar a quienes les pusiese la menor cortapisa. Así sucedió con uno de sus agentes principales, Mariano Moreno, que por negarse a que se cumpliesen los designios ingleses (el motivo parece remitirnos al hecho que Mariano Moreno se había mostrado contrario a la decisión británica de crear diversos estados en América) moriría asesinado el 4 de Marzo de 1811 mientras viajaba en un barco inglés. Sobre este hecho existen cartas remitidas por las autoridades británicas; en una de ellas, el almirante De Courcy, “da cuenta a su ministro de que había dado órdenes de impedir el desembarco de Moreno en Río de Janeiro.”  Tras ser eliminado, los ingleses instalaron un Triunvirato, el primero, bajo la dirección de Bernardino Rivadavia, que concedió a los comerciantes ingleses todo lo que pretendían, con absoluta liberalidad, lo cual significó la transformación de Buenos Aires en factoría comercial británica. A los pocos años de la Revolución, todo el comercio de importación y exportación, y buena parte del Comercio interior, habían pasado a manos de los ingleses.

No sería Mariano Moreno el único agente británico asesinado por los propios británicos. También en el asesinato de Sucre, como en el atentado sufrido por Bolívar todo hace indicar que los británicos estaban detrás.

Señala Felipe Ferreiro que “los extranjeros, como dueños del tráfico por mar, tenían entonces, además, el monopolio de las noticias relativas a los movimientos revolucionarios parciales y al transportarlas de unos lugares a otros, las deformaban a su antojo y conveniencia, ocasionando con ello el apresuramiento de los procesos revolucionarios en virtud del espíritu de imitación.”

Lo inglés y lo francés se había puesto de moda; las ideas enciclopedistas y la masonería estaban empequeñeciendo el espíritu hispánico, que se limitaba a una triste imitación que ha ido creciendo exponencialmente en el tiempo hasta el momento mismo en que se realiza este repaso histórico.

A partir de 1812, ya con el proceso separatista avanzado,  y cuando los separatistas tenían el control de importantes zonas del territorio, y conforme señala Luis Alberto Revelo, “se despertó en Inglaterra una fiebre de inversión y especulación hacia América Latina, constituyéndose compañías para la explotación minera, transporte naviero, representación comercial y financiera, entre otras…/… Empréstitos otorgados a la causa independentista dieron como resultado el endeudamiento de las nuevas naciones latinoamericanas, que en el caso del Ecuador se denominó la “deuda inglesa”, que nuestras autoridades recién pudieron finiquitarla en 1976, 160 años después de su contratación inicial. ”

“El Reino de Quito, y posteriormente el Ecuador, no estuvo exento de los intereses y el control inglés. Poco antes de la disolución de Colombia, hacia 1829, ésta tenía una deuda acumulada de 6'688.949,20 libras esterlinas. Los tres estados que le sucedieron a Colombia reconocieron esta deuda. El pago de la que sería conocida como «Deuda Inglesa» marcaría y limitaría el desarrollo económico independiente y hasta el político del Ecuador. En el afán de pagar la deuda contraída con capitales europeos, varios proyectos se plantearon, como fue el caso de arrendar terrenos o encargar a empresas extranjeras la extracción de recursos.”

Pero esa actitud tenía, como poco, un siglo de historia, con un plan pergeñado por el Foreing Office a principios del siglo XVIII. Plan que intentaron llevar a cabo por métodos militares en 1806 y 1807, y que les resultó nefasto, siendo expulsados mediando actos heroicos de la población. En cumplimiento del plan, según señala Tulio Halperin Donghi, “en 1806 la capital del virreinato del Río de la Plata es conquistada por sorpresa por una fuerza británica; la guarnición local (pese a que desde la guerra que llevó a la conquista de la Colonia del Sacramento, Buenos Aires es -en el papel-uno de los centros militares importantes de la América española) fracasa en una breve tentativa de defensa. Los conquistadores capturan un rico botín de metálico, que será paseado en triunfo en Londres…/…finalmente, un oficial naval francés al servicio del rey de España conquista Buenos Aires con tropas que ha organizado en Montevideo. Al año siguiente, una expedición británica más numerosa conquista Montevideo, pero fracasa frente a Buenos Aires, donde se han formado milicias de peninsulares y americanos. El virrey, que en 1806 y 1807 ha huído frente al invasor, es declarado incapaz por la Audiencia; interinamente lo reemplaza Liniers, el jefe francés de la Reconquista.”

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