jueves, 6 de octubre de 2016

Tal día como hoy, seis de octubre

 

EFEMÉRIDES HISTÓRICAS


El 6 de octubre de 1214 moría Alfonso VIII. Leonor de Aquitania, su esposa, fallecía el 31 del mismo mes. Le sucedería su hijo Enrique, con once años cumplidos, y como consecuencia del anterior fallecimiento de seis hermanos mayores. Sería regente su hermana Berenguela, madre del futuro Fernando III, pero las intrigas de la casa de Lara la hicieron dimitir, y empezó un periodo de intrigas que acabó con la muerte accidental de Enrique el 6 de Junio de 1217.

El 6 de octubre de 1759 Carlos, rey de Nápoles, renuncia al trono para acceder al trono de España con el título de Carlos III. Carlos había desarrollado una brillante labor administrativa, cultural y arquitectónica en el reino de Dos Sicilias, donde reinó durante veinticinco años, cuando debió dejar la corona en manos de su hijo Fernando, de ocho años de edad. En la renuncia al trono quedaba manifiesta la intención de gobernar Nápoles desde Madrid, desarrollando a distancia las funciones de regencia. Así, antes de marcharse, Don Carlos promulgó una «Pragmática» estructurada en cuatro puntos. En el primero constataba la «imbecilidad» del primogénito Felipe y la consiguiente transferencia al tercer hijo Fernando de la herencia de los Estados italianos, estableciendo la emancipación de este último de la potestad no sólo paterna, sino también soberana. En el segundo creaba el Consejo de Regencia, estableciendo que éste debería actuar según las modalidades especificadas en las «Instrucciones para la Regencia». Por tanto la «Pragmática» y las «Instrucciones» formaban una única ley. En el tercer punto establecía la obtención de la mayoría de edad de Fernando al cumplir los dieciséis años. En el cuarto, por último, instituía el futuro principio de sucesión, basado en la primogenitura y en el derecho de representación de la descendencia masculina de varón en varón…/… Don Carlos se reservaba, además del inapelable derecho de arbitraje, el poder de decisión en todos los asuntos de cierta importancia. Al Consejo le quedaba sólo la ordinaria administración. Sería Don Carlos, con sus «oráculos» desde Madrid, el verdadero regente.

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