lunes, 14 de noviembre de 2016

SIGLO XIX: OBJETIVO, LA DESTRUCCIÓN DE ESPAÑA (2)

Tras los acontecimientos de agosto de 1835, en Zaragoza, Barcelona, Valencia, se produjo una importante sublevación que reclamaba la república.

La revolución en Aragón mostró la naturaleza radical de que estaba hecha el 8 de septiembre, cuando la Junta se constituyo como Superior Gubernativa. Esto significaba la ruptura decidida con el gobierno central. (Rújula 2008: 215)

Para reprimir este movimiento republicano acudió un ejército asentado en Andalucía al mando del general Latre, que a su llegada a Despeñaperros el 17 de septiembre pasaron con armas y bagajes a engrosar las filas del brigadier Villapadierna dando vítores a la constitución.

En ese orden, el 24 de Septiembre de este año 1835, la Junta Gubernativa de Barcelona hacía publica (suplemento 517 del “Eco del Comercio”)  una lista de demandas que incluían la exigencia de ministros responsables, orden administrativo, Guardia Nacional, institución de ayuntamientos y diputaciones, regulación de los juzgados y libertad de prensa.

Lógicamente, los observadores extranjeros no perdían la atención. Así, Jorge Villiers, el embajador británico, señalaba en estos momentos:

Puede que España resulte ser, al final, un Fénix que renazca de sus cenizas, pero pienso si no será éste el último incendio…/… La gran masa del pueblo es honrada, pero es carlista; odia todo lo que suene a gobierno liberal…/… en lo que tú y otros extranjeros se equivocan principalmente es en creer que el pueblo español es víctima de la tiranía o de la esclavitud. No hay en Europa un pueblo tan libre: las instituciones municipales en España son republicanas; en ningún país existe una igualdad comparable a la de aquí. El pueblo se gobierna mediante unas pocas costumbres, le importan muy poco las leyes y los reales decretos y hace lo que le apetece. No hay distinción de clases, y todo está abierto a todos. Todo lo que quiere es que se le robe menos por parte del intendente y que el alcalde no les fastidie; si esto lo consigue, se siente completamente dichoso. (Rodríguez 1985: 58)

Pero esas instituciones que tanto encomia el embajador británico, curiosamente, no se correspondían con los aires y las formas del liberalismo, sino que eran la tradición hispánica, hecha durante la Reconquista.

El mismo embajador británico, señala la general aversión del pueblo español al liberalismo de cuyos miembros dice:

Estos hombres, incluyendo unos 2000 que volvieron de la emigración, han ocasionado todos los movimientos revolucionarios ocurridos últimamente, primero por medio de las sociedades secretas, y más recientemente con la ayuda de la Milicia Nacional, la cual, gracias a la desdichada indecisión con que Martínez y su gobierno actuaban, acabó por convertirse en simples proletarios armados, dispuestos siempre a promover desórdenes. (Rodríguez 1985: 59)

Las bullangas de 1835 tendrían su secuela; así, a principios de 1836 se produjo la tercera bullanga, que acabó con el asesinato de los carlistas presos en la Ciudadela y con el intento de proclamación de la Constitución de 1812.

Como consecuencia, la lucha armada que se venía manteniendo en los campos tuvo su reflejo también en el terreno de los manifiestos cuando el 20 de febrero de 1836, el pretendiente hace referencia a las persecuciones llevadas a cabo en el campo liberal y ordena que no se realicen represalias en la España Apostólica:

Los execrables asesinatos cometidos últimamente en Barcelona a vista y con el consentimiento de las autoridades constituidas por aquel gobierno rebelde (si es que hay gobierno donde se perpetran tales atentados) violando los pactos más solemnes garantizados por potencias respetables, y ejecutando aún con los cadáveres atrocidades indignas de mencionarse, y sólo propias de gente bárbara e inhumana… Vosotros os llenáis de indignación, y es justa; pero estos ejemplos no se imitan: si ellos no tienen ni gobierno ni leyes ni religión ni humanidad, vosotros tenéis virtudes heroicas; y los prisioneros que custodiáis en los depósitos, y los que estos días habéis hecho en San Sebastián, Valmaseda y Mercadillo podrán decir si mi ejército tiene disciplina, y si mi pueblo guarda las leyes. (Pirala 1868 III: 19)

Pero no eran esos los principios que seguiría el liberalismo, ajeno como es a lo que no le resulte directamente beneficioso y fiel creyente en el principio que afirma que el fin justifica los medios.


1 comentarios :

Unknown dijo...

Tengo una duda: El 6/6/2017 ¿Destruirán o se destruirá España? Necesito esta información para rescatar a un amigo que conocí en el 2005 y hasta hoy me sigue hablando. Y piensa cometer suicidio antes de tiempo.

 
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