martes, 22 de noviembre de 2016

Tal día como hoy, veintidos de noviembre

EFEMÉRIDES HISTÓRICAS


El 22 de noviembre de 1220, Federico II, del Sacro Imperio, promulgó un edicto mediante el cual se declaraba que los herejes perderían sus bienes, serían desterrados y podrían ser castigados con la hoguera. Con este acto, sentaba la equivalencia entre herejía y delito de lesa majestad divina, que permitiría la instalación de la hoguera como forma de castigo.

Felipe II por real cédula del 22 de noviembre de 1540 prohibía que se impusiese la pena de muerte a los indios, ya que eran "plantas verdes en la fe".

El 22 de noviembre de 1808, el Ayuntamiento de  Guayaquil accedió a enviar comisionarios ‘a los pueblos de... esta provincia’ con el fin de obtener ayuda para ‘nuestros hermanos españoles que se hallan peleando por la defensa de nuestra Religión Santa y del Rey legítimo que nos ha dado la Providencia’. Los ayuntamientos de otras ciudades capitales y de pueblos más pequeños a lo largo y ancho de América del Sur también expresaron su compromiso con la fe, el rey y la patria, y recaudaron fondos para apoyar la lucha de las fuerzas españolas contra los franceses.

El 22 de noviembre de 1822 moría en Bath, Inglaterra, Francisco Antonio Zea, el artífice de las relaciones entre la República de Colombia y los reinos de Inglaterra y de Francia. Fiel servidor del imperio británico, destilaba un odio irracional hacia España. Decía Antonio Zea: “No, ya no puede haber ninguna relación entre la España y la América, un odio eterno nos separa, y el cielo y el infierno se unirían primero que nosotras…/… Todos los desastres, todos los crímenes de la conquista están presentes a mi imaginación. ¡Oh memoria! ¡Oh día de maldición aquel en que concedí la más generosa hospitalidad a esa miserable aventurera, que apenas recostada en mis brazos sacó del seno su pérfido puñal y me cubrió de heridas para robarme el oro que yo le prodigaba y hacerse la señora de mi casa, en que, la infame, era recibida como amiga!.../… caciques, todos los soberanos, todos los príncipes de un mundo, y sus esposas y sus tiernos hijos degollados, jefes, sacerdotes, magistrados, todo muere: ¡doce millones de hombres expiran bajo el cuchillo español!”

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