martes, 20 de diciembre de 2016

El derecho en el Islam (VII)

Por su parte, Mahoma dice en la SURA 2 LA VACA VERSÍCULO 187: Matadles doquiera que los halléis y expulsadles de donde ellos os hayan expulsado.

La tentación de la idolatría es peor que la carnicería en la guerra. No les libréis combate junto al oratorio sagrado, a no ser que ellos os ataquen. Si lo hacen, matadlos.

Tal es la recompensa de los infieles.

El odio es manifiesto. El desarrollo de la doctrina sigue por los mismos derroteros; así, en las oraciones relatan: “abandonamos a quienes no creen en ti”… “tu castigo alcanzará a los incrédulos”(Al Qayrawaní”)

Pero en cualquier caso, los mejores alegatos contra el Islam están en la lectura literal del Corán. Así, por ejemplo, también en la Sura LA FAMILIA DE IMRAN dice en la Aleya 27: Que los creyentes no tomen por amigos (o aliados o patronos) a infieles más bien que a creyentes. Los que lo hiciesen no deben esperar nada de parte de Dios, a menos que no tengan que temer algo de su parte. Y en la aleya 29. Sabed que Dios no ama a los infieles.

También es destacable la aleya 114. ¡Oh creyentes! No forméis uniones íntimas más que entre vosotros; los infieles no dejarían de corromperos: desean vuestra pérdida. Su odio se deja ver en sus palabras; pero lo que sus corazones ocultan todavía es peor. Ya os hemos hecho ver pruebas evidentes de ello, si es que sabéis comprender.

La reiteración que queda aquí expresada es un resumen minucioso del texto coránico, donde se insiste una y otra vez en los mismos conceptos; Nuevamente remarco, aunque me haga pesado, que no relato todas las aleyas relativas a lo tratado, sino tan sólo las que me parecen más significativas, un pequeño porcentaje de las mismas.

He marcado hasta el momento el sentimiento de odio que caracteriza el Corán, y quiero pasar a otros aspectos, pero me resulta dificultoso, porque el odio es la amalgama de todo el texto.

Así, en la Sura LAS MUJERES hace un alegato contra el arrepentimiento La Aleya 22 dice: El arrepentimiento no le sirve de nada al que hace constantemente malas acciones y al que, al acercarse la muerte, exclama: Me arrepiento. No les sirve de nada a los que mueren infieles. Para éstos hemos preparado un castigo doloroso.

Hemos hablado del perdón y del arrepentimiento como dos extremos que no tienen cabida en el Corán, y hemos hablado que las leyes se basan en el Corán. El resultado legislativo es obvio, y las relaciones que marca el Corán para los no creyentes, también resultan obvias, pero veamos que nos dice exactamente el Corán al respecto:

La Sura LAS MUJERES, en su Aleya 91 reza: Han querido haceros infieles como a ellos, a fin de que seáis todos iguales. No forméis uniones con ellos hasta que hayan dejado su país por la causa del Señor. Si vuelven, realmente, de una manera manifiesta, a la infidelidad, cogedles y condenadles a muerte dondequiera que los halléis. No busquéis entre ellos protector ni amigo.

Se trata de una ideología terrorista sin humanidad que incita al asalto, a la violencia; así, la aleya 102 de ésta misma sura dicta: Cuando entréis en campaña, no habrá ningún pecado en abreviar vuestras oraciones, si teméis que los infieles os sorprendan: los infieles son vuestros enemigos declarados.

Y se previene frente a aquellos que puedan relajar esta postura; así, en la misma Sura LAS MUJERES, la aleya 143, que a alguien le parecerá que he citado con anterioridad: ¡Oh creyentes! No toméis amigos entre los infieles más bien que entre los creyentes ¿Queréis suministrar a Dios un argumento contra vosotros, un argumento irrefragable?, y lo que espera a los infieles lo refleja en la aleya 150. Aquéllos son verdaderamente infieles. Hemos preparado para los infieles un suplicio ignominioso.

¿Y quienes son los infieles? La amalgama de ideas contradictorias, de forma deshilvanada, va apareciendo a lo largo del texto; así, mientras en la Sura LA MESA, en la Aleya 73 relata que “Los que creen y los judíos, los sabeos, los cristianos, en una palabra, todo el que cree en Dios y en el día final y haya obrado el bien, ésos estarán exentos de todo temor y no serán afligidos”, tres aleyas después, en la 76, relata que “Infiel es el que dice: Dios es el Mesías, hijo de María”, y ¿qué actuación deberá tener el creyente respecto a ellos?. La historia nos lo relata. Evidentemente, las aleyas que ya hemos ido relatando, las que relataremos a continuación, y las que he obviado dictan el modo de actuar con los infieles.

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