jueves, 8 de diciembre de 2016

Las "formas" del comunismo (4)

Mentira y exterminio, arma política (2)


En 1940 se plantearon el exterminio de la oficialidad del ejército polaco. “Las ejecuciones se reproducían con rapidez pues a los verdugos soviéticos se les había impuesto la disposición de “ejecutar entre 250 a 390 prisioneros cada 12 horas”. Cada ejecutado recibía un balazo en la nuca y después era lanzado a una fosa común. En total se reportaron “22 mil asesinatos”, la mayoría de origen polaco y aproximadamente 7 mil prisioneros políticos de los gulags extranjeros… El gobierno soviético y los negacionistas pro-comunistas, le endosaron la responsabilidad de estos crímenes a los alemanes. Sin embargo los documentos desclasificados de la NKDV proporcionados por el mismo Boris Yeltsin en 1990 revelaron la responsabilidad exclusiva del ejército rojo y de la policía política soviética en todos estos crímenes cometidos para privar a Polonia de sus ciudadanos más cualificados… Millones de polacos habían muerto durante los casi 6 años que duró la guerra. Unos bajo el fuego Alemán y otros bajo los fusilamientos y las deportaciones soviéticas. Pero el drama iba más allá puesto que la infraestructura agrícola, industrial y urbana del país había quedado destruida casi en su totalidad.”

Otros genocidios similares a los de Katin trufan la historia genocida del comunismo. En la misma Unión Soviética, dentro del maremagno genocida, podemos destacar la masacre llevada a cabo en Lvov, en Ucrania, cuando en 1941 iba a ser tomada por las tropas alemanas. “En la prisión de la policía 20 prisioneros fueron hacinados en el interior de cada una de las celdas más pequeñas; entonces, a través de las ventanillas fueron ejecutados. Entre 2000 y 2500 personas fueron asesinadas de esta manera… Poco antes de retirarse prendieron fuego a la prisión de Brigidky. En los sótanos los comunistas apilaron los cadáveres de los asesinados como montones de leña… No se pudo encontrar ni un superviviente entre los prisioneros.” 

 Lo que parece que la evidencia ha dejado demostrado es que en las denuncias de los genocidios o supuestos genocidios ajenos, el marxismo quiere transmitir cómo deben actuar sus prosélitos; así, es necesario saber leer qué quiere decir el autor cuando afirma que “En resumidas cuentas, el objetivo racional del terror blanco no es otro que el exterminio total de todos los elementos avanzados y conscientes del proletariado.”

El uso de la mentira da lugar a que los cronistas del comunismo señalen que “las matanzas de Finlandia tuvieron lugar en abril de 1918. La revolución rusa ha mostrado hasta ese momento y casi en todas partes una gran magnanimidad frente a sus enemigos. No ha recurrido al terror. Hemos mencionado algunos episodios sangrientos de la guerra civil en el sur, pero sólo fueron una excepción.” 

Si a todo esto añadimos que Lenin opinaba que la mentira era un arma política que debía ser utilizada por el partido, el cóctel lo tenemos servido. Una de las ocasiones en que con más suavidad propone la utilidad de la mentira, es cuando afirma: “escuche, camarada de Tiflis, se puede mentir, pero hay que saber hasta dónde…”  En otra ocasión, tras denunciar las mentiras del liberalismo, y mientras comenta el desastroso tratado de paz firmado con Alemania, dice: “Ante el pueblo, en un país en que impera la libertad política, el problema de la paz  no puede plantearse sino como una paz sin anexiones. Es necesario, pues, manifestarse por una paz sin anexiones, y no queda sino mentir, enturbiando el concepto de anexión o eludiendo el punto.”

Las citas pueden reproducirse hasta el infinito en los distintos autores del genocidio versión marxista; así Trostki en “su moral y la nuestra” señala: "¿Cuál es nuestra relación con la revolución? La guerra civil es la más severa de todas las formas de guerra. Es impensable no sólo sin violencia contra figuras terciarias sino, bajo la técnica contemporánea, sin asesinar ancianos, mujeres y niños... No hay una demarcación impermeable entre la lucha de clases 'pacífica' y la revolución. Cada huelga encarna de una forma sin dilación todos los elementos de la guerra civil".

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