domingo, 4 de diciembre de 2016

Sertorio, el primer separatista (6)

Lucio Cornelio Sila, optimate, había logrado, de un modo bastante sangriento, acabar con sus dos oponentes populares: Cayo Mario (el vencedor de Yugurta) y su lugarteniente, Lucio Cornelio Cinna, pero Quinto Sertorio (sobrino de Mario), se negó a reconocer a Sila y se refugió en Hispania, donde tras sufrir la derrota de las legiones enviadas contra él, partió a África, desde donde volvería dos años después para reconquistar Hispania obteniendo unos triunfos militares espectaculares con la colaboración de los naturales y con el apoyo de un nuevo militar romano, Marco Perpenna.  Hispania pasó a ser de ellos durante diez años, hasta el año 72; los lazos con Roma, supuestamente, se diluían.

Al tomar Sila el poder, “inmediatamente destituye a Sertorio, pues este fue partidario de Mario y Cinna, y nombra en su lugar a Cayo Annio Lusco, a quien envía hacia la Península junto a Valerio Flaco. Enterado de su destitución, Sertorio decide no someterse a la nueva autoridad e intenta detener a Annio Lusco bloqueando los pasos pirenaicos con 6.000 hombres bajo su cuestor M. Livio Salinátor. Es posible que ya desde ese momento Sertorio buscara la alianza de las tribus ibéricas, en este caso de las tribus ceretanas”.
“El general Cayo Annio, tras vislumbrar las fortificaciones de Sertorio, decidió no atacarlas y prefirió usar la sutileza, sobornando a un soldado para que asesinara a Salinator. Muerto el lugarteniente de Sertorio, el resto de tropas se rindió y abrieron los pasos para que el ejército de Annio entrara en la Península tranquilamente. Sertorio solo contaba con 3000 hombres restantes y por tanto decidió no plantar batalla y escapar a Cartago Nova, para embarcarse de allí a Mauritania, a la cual llegó tras toda una odisea de viaje marítimo en el que le pasó de todo y en el que tuvo contacto con los piratas cilicios.”
“Sertorio se embarca en la actual Cartagena y huye a la Mauritania norteafricana con tres mil hombres (Plutarco, libro IV). De allí pasó a Ibiza, subyugó la isla y probablemente incorporó a sus tropas la guarnición hasta entonces bajo control de Annio Lusco. Ante la inminente llegada del general silano, Sertorio pasa de isla en isla y finalmente desembarca en la Península, cerca de la desembocadura del río Betis (actualmente Guadalquivir).” 

En su huida acaba recalando en Canarias, de las que Plutarco hace un relato extraordinario. De allí nuevamente pasó a la Hispania Tingitana (que es el territorio comprendido desde Gibraltar hasta el río Muluya) con capital en Tingis (Tanger), y que siguió siendo parte de Hispania hasta la extinción del poder romano el año 430, y parcialmente bajo el reino visigodo.

“Finalmente, en la primavera del año 80 a.C. Sertorio cuenta con un ejército suficientemente numeroso y regresa a Hispania reclamado por los lusitanos para encabezar una nueva rebelión contra los abusos romanos. Es posible que Sertorio percibiera la rebelión como una oportunidad de restaurar la legalidad republicana en Roma. De este modo, y tras el fracaso de la rebelión de Lépido y las proscripciones silanas en Italia, Hispania se convertía en el único escenario de la lucha ideológica por el control de Roma.

“Construyó una calzada de 200 kilómetros desde el Guadiana a Gredos para facilitar la movilización y pasó el año 80 a. C. en preparativos bélicos. El año 79 a. C llegó a la Ulterior el nuevo procónsul, Quinto Cecilio Metelo, con orden de Sila de hacer a Sertorio la guerra sin cuartel. ”

Poco después moriría Sila el año 78. A pesar de la muerte del dictador, que había abandonado su puesto quedando como simple particular, la lucha continuaría en Hispania.

0 comentarios :

 
;