domingo, 22 de enero de 2017

España bajo el Islam (12)

El año 739 a Favila lo mata un oso en una de las pruebas de valor normalmente exigidas a la nobleza de la época y es sustituido por Alfonso I el Católico, a la sazón yerno de Don Pelayo, nuevamente elegido entre la nobleza asturiana. Este rey unió dos territorios españoles que se encontraban sublevados contra el invasor: Asturias y Cantabria y comenzó la expansión del reino, hasta entonces circunscrito a los Picos de Europa. Se apoderó de Galicia aprovechando la débil presencia mora, enzarzada en discordias internas, y la notable despoblación de las ciudades así como el importante desarrollo de cenobios . Hizo importantes incursiones en Tierra de Campos y llevó al norte a multitud de españoles que vivían en tierra mora, dejando tras de sí lo que los historiadores conocen como “desierto estratégico del Duero”, que iba desde este río hasta la cordillera Cantábrica. Su repoblación se iniciaría un siglo después, con gentes llegadas del sur.

Consecuencia de estos movimientos es la despoblación de las grandes ciudades y la quiebra definitiva del sistema de producción esclavista existente desde tiempos del Bajo Imperio, la propagación continuada de grandes epidemias en la zona, y por último el abandono de Al Ándalus por parte de las guarniciones bereberes tras la revuelta de los años 740 y 741. Todo ello posibilitó el surgimiento de un espacio poco poblado y sin organizar que aisló al reino asturiano de las acometidas musulmanas y le permitió afianzarse progresivamente.

El historiador francés Barrau-Dihigo, basándose en crónicas árabes, ha realizado una cronología de los hechos que tiene muchas posibilidades de ser acertada: Hasta 745, Alfonso I hostigaría las fortalezas gallegas y leonesas, principalmente Astorga. A partir de ahí, tras la retirada hacia el sur beréber y las nuevas revueltas cristianas en la región de la que hablan las crónicas permitiría a Alfonso I hacerse con el control de la zona y desde 750-751 empezaría a realizar expediciones de saqueo por toda la Submeseta Norte.

Y aquí es donde llega la revolucionaria hipótesis de Sánchez-Albornoz. Sabiendo imposible la ocupación de las fortalezas saqueadas, Alfonso I mataría a los musulmanes y se llevaría consigo a los cristianos, repoblando el norte y creando un desierto estratégico difícil de atravesar por las fuerzas islámicas (téngase en cuenta que los ejércitos de la época vivían sobre el terreno, si no hay nadie a quien saquear, no hay comida).

¿Y los visigodos?, ¿desaparecieron? Porque desde el 711 no volvemos a saber de ellos. Lo que quedaba de ellos se habían instalado en los “Campos Góticos”, Tierra de Campos, entre Burgos, León, Palencia, Valladolid y Zamora. Alfonso I los utilizaría para repoblar terrenos recién conquistados que podían defenderse mejor (Lugo, Tuy, Braga, Coimbra…) dejando abierto el camino a la población de Galicia y a la defensa del reino dando pie a lo que llegaría a ser el desierto estratégico de defensa del reino. Los godos, finalmente, se incorporarían totalmente a la población española… después que desapareciese su reino. Toledo seguiría teniendo importancia, ya que el Metropolitano seguía residiendo en la ciudad, y era el encargado de coordinar a toda la cristiandad peninsular, incluida la residente en dominio musulmán como la residente en dominio español.

Por otra parte, los nombres que nos han  llegado, indican la procedencia: Alonso procede del visigodo Athalfuns. Por otra parte, en un documento de 745, Aloitos y su mujer Icka fundan la iglesia de Santa Columba, en Lugo, y en otros documentos aparecen nombres como Eita, Froila, Gemeno, Dulcido, Teodulfus, Fruela.

Por otra parte, no es de extrañar la “desaparición” histórica de los visigodos, ya que eran vistos, no sin razón, como responsables de la pérdida de España. No obstante, la culpa no podía ser de ellos solos, sino de toda la población, que a lo largo de los años se había demostrado incapaz de corregir los yerros de la minoría gobernante.

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