martes, 24 de enero de 2017

La Caída del Imperio Romano (8)

El motivo del asentamiento en tierras de España fue el avance de los francos, cuyo rey, Clodoveo, convertido al catolicismo contaba con el apoyo de los católicos galos, acabó con la vida de Alarico II en la batalla de Vouille, en 507;  tomaron Burdeos y saquearon Tolosa. Tomaron Arlés y pusieron cerco a Narbona. El hundimiento del reino visigodo en la Galia pudo ser aún más catastrófico de no haber intervenido el ostrogodo Teodorico, que se convirtió en regente y protector del rey visigodo (que era su sobrino) y prestó apoyo militar a los visigodos para salvaguardar sus posesiones en Septimania, con lo que evitaba que los francos tuvieran salida al Mediterráneo.´

A partir de esa fecha el pueblo visigodo se traslada masivamente de la Galia a Hispania, y al hacerlo lleva consigo su estructura de Estado. El resultado contrario de la batalla de Vouille sería, al fin, de vital importancia para la creación del estado visigodo.

Su asentamiento, dado el escaso número que eran no pudo ser hegemónico ni homogéneo, dándose una mayor densidad de asentamientos en la Cartaginense, en concreto en la Meseta Norte, en un triángulo delimitado aproximadamente por las ciudades de Palencia, Sigüenza y Toledo. Le sigue en importancia la Tarraconense, desde la costa hasta la tierra fronteriza con los vascones y cántabros, Vardulia, ocupadas por los bagaudas. Según se remontaba el curso del Ebro la densidad de población visigoda disminuía. Y por supuesto, en la Septimania (o Galia Gótica), de la que los francos no llegaron a echarlos. La Bética, la Lusitania y la Cartaginense Sur eran romanas, mientras que los suevos se mantenían en Galicia, mezclados con la población hispano romana.

Se respetaron las instituciones; los visigodos se regían por sus leyes, y los hispano-romanos por las suyas. En el seno de la sociedad hispanogoda, la división que de forma más clara y trascendente dividía a las personas, es la que lo hacía en nobles, libres, semilibres y esclavos.

En nobles, se integraba tanto la antigua nobleza goda, perteneciente a los linajes de más tradición, como aquellos que se habían ennoblecido por su vinculación, mediante un juramento de fidelidad, al rey o a algún noble muy importante, es decir, los fideles o gardingos (los miembros del comitatus) del rey o de los nobles más importantes; en general todos ellos recibían la denominación de seniores. A su lado, la antigua nobleza hispanorromana se había integrado perfectamente en el seno de la nobleza de la sociedad hispanogoda. Estaba constituida, esencialmente, por grandes terratenientes que pertenecían a la clase de los senatores que, en ocasiones, descendían de antiguos comerciantes enriquecidos, transformados en propietarios agrícolas ante el cariz que empezó a tomar la vida comercial a partir de la crisis del siglo III. La mayor parte estaban vinculados —o lo habían estado— a las curias municipales y al gobierno provincial. Los dos sectores de la nobleza de la sociedad española de los siglos V y siguientes —la goda y la romana— no tardaron en mezclarse, aun antes de que ello fuese admisible desde el punto de vista legal, hasta convertirse en un solo cuerpo social que desempeñaba las funciones que, años atrás, habían desempeñado cada uno de sus componentes por separado.

A lo que se ve, y defienden historiadores como Valera, se perpetuó la distribución municipal romana, con senadores y curiales a los que hace mención San Braulio.

Teodorico el Grande (tutor de Amalarico) gobernó Hispania como provincia de su reino hasta el año 526 delegando en Teudis, y controló a los suevos, que continuaban sus saqueos que culminaron con asalto a Lugo, donde pasaron a cuchillo a toda la población. Teodorico dominaba todo el territorio español que, en gran parte era nominalmente romano, pero que, ante la debilidad y desidia del Imperio y la corrupción de sus instrumentos, convivían y colaboraban con los nuevos señores los visigodos, que respetaban las costumbres y las leyes preexistentes en los territorios conquistados. Las partes no romanizadas, Vardulia, y Caristia, fueron ocupadas por los vascones.

Teodorico procuró mantener la unidad del reino ostrogodo-visigodo, con lo que se posibilitó la venida de ostrogodos, que queda manifiesta en los reinados de Teudis y Teudiselo.

Pero fue el año 507, cuando Gesaleico, hermano de Amalarico, fue proclamado primer rey de la dinastía Visigótica tras la retirada de las Galias ante el empuje de los francos que ya hemos señalado. El año 510 huyó a África, acosado por Teodorico el grande, pero volvería con grandes cantidades de dinero que emplearía en organizar un ejército. Finalmente sería preso y muerto en la batalla de Barcelona, en 511.  Le sustituye Amalarico, bajo la regencia de Teodorico el grande (510-526), su abuelo, rey de los Ostrogodos, que dio el poder militar a los ostrogodos y el civil a los hispano-romanos. 

0 comentarios :

 
;