lunes, 20 de febrero de 2017

El derecho en el Islam (VIII)

La falta de misericordia no es algo que tenga que ser rebuscado en el texto; bien al contrario es explícita. Así en SURA VI EL GANADO, aleya 91 dice: Choaib se alejó diciendo: ¡Oh pueblo mío! Os predicaba los mandatos de Dios y os daba consejos saludables. Pero, ¿por qué he de afligirme por la suerte de los infieles?

Veamos, en este sentido, su comparación con el cristianismo:

La 1ª epístola de S. Pablo a Timoteo dice: Doy gracias al que me fortaleció, a Cristo Jesús nuestro Señor, porque me tuvo por fiel, poniéndome en el ministerio, habiendo yo sido antes blasfemo, perseguidor e injuriador; mas fui recibido a misericordia porque lo hice por ignorancia, en incredulidad.

En la epístola a los colosenses dice también al respecto:

Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia; soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros.

Pero no es sólo eso: Jesús nos dice en el sermón de la montaña:

Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. (San Mateo)

Y nos sigue recordando San Mateo:

Cuando, pues, hagas obras de misericordia, no toques trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser alabados por los hombres; os aseguro que ellos ya tienen su recompensa.

Y más:

Id y aprended lo que significa: Misericordia quiero, y no sacrificio. Porque no he venido para llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento. San Mateo)

Sí, las comparaciones son francamente odiosas. Dice Mahoma en la sura VIII EL BOTÍN, en la aleya 12: Yo sembraré el terror en el corazón de los infieles. Y vosotros, golpeadles en las nucas y en los extremos de los dedos.

Y en la aleya 52: ¡Qué espectáculo cuando los ángeles les quitan la vida a los infieles! Les golpean las caras y los riñones, y les gritan: Id a probar la pena del fuego.

Evidentemente, donde Cristo pone misericordia, el Islam pone odio.

¿Y qué podemos decir del arrepentimiento?

En la Sura VIII, LA INMUNIDAD O EL ARREPENTIMIENTO, deja manifiesto en la aleya 123: ¡Oh creyentes! Combatid a los infieles que os rodean; que hallen siempre en vosotros una acogida ruda. Sabed que Dios está con los que le temen.

El concepto de temor se encuentra presente tanto en los textos evangélicos como en el Corán, pero me atrevo a descubrir conceptos radicalmente distintos de los mismos. El Evangelio cita el temor de Dios, pero queda manifiesto que se trata de un temor del hijo por no ofender al Padre, siendo que la ofensa es al Padre. Así, el Ángel dice a Zacarías: “No temas”, como “no temáis” dice Jesús a sus discípulos en varias ocasiones: “No temáis a quienes matan el cuerpo y después nada más pueden hacer”.

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