domingo, 5 de febrero de 2017

Tal día como hoy, cinco de febrero

EFEMÉRIDES HISTÓRICAS

El 5 de febrero de 1899, proclama de Emilio Aguinaldo al pueblo filipino:
Por mi bando fecha de ayer, he publicado la ruptura de hostilidades entre las fuerzas filipinas y las americanas, de ocupación en Manila, promovida por estas tíltimas, de modo inesperado é injusto.
Mi manifiesto de 8 de Enero próximo pasado ha publicado los agravios inferidos al ejército filipino por el de ocupación : la proclama del General Ottis relata los agravios al pueblo filipino; los continuos atropellos y vejámenes acusan las desdichas del vecindariode Manila; y por último, las conferencias inútiles y el menosprecio al Gobierno filipino, acreditan la premeditada transgresión de la justicia y la libertad.
Sé que la guerra ha producido siempre inmensos estragos; sé que el pueblo filipino, no rehecho aún de las pérdidas pasadas, no se encuentra en las mejores disposiciones para arrostrarlos. Pero sé también por experiencia cuan amarga es la esclavitud, y por experiencia conozco que debemos sacrificarlo todo en aras de nuestro honor é integridad nacional, tan injustamente atacados.
He querido evitar hasta donde me ha sido posible el conflicto armado en mi afán de asegurar nuestra independencia por medios pacíficos y evitar los sacrificios más costosos. Pero todas mis gestiones han fracasado ante el desmedido orgullo del Gobierno americano, y de los representantes del misino en estas Islas, que se han empeñado en considararme rebelde porque defiendo los sagrados intereses de mi patria, y no me hago solidario de bastardas intenciones.
Las pasadas campañas os habrán convencido ya que este pueblo es siempre fuerte cuando quiere serlo: sin armas hemos arrojado de nuestro amado suelo á los antiguos dominadores, y sin armas podremos rechazar la invasión extranjera, con sólo queramos. La Providencia tiene siempre medios reservados y auxilio pronto en beneficio de los débiles, para que no sean aniquilados por los fuertes, y puedan realizarse la justicia y el progreso de la humanidad.
No os desaniméis; tenemos regada nuestra independencia con la sangre generosa de nuestros mártires; la que se derrame en lo sucesivo, servirá para hacerla más frondosa y más fragante. La naturaleza no ha desperdiciado jamás los generosos sacrificios.
Pero tened en cuenta que para que nuestros esfuerzos no se malogren, nuestro afán sea cumplido, es indispensable que ajustemos nuestros actos todos, á las reglas del Derecho y del Bien, aprendiendo á triunfar de nuestros enemigos y á vencer nuestras malas pasiones.»
» Malolos 5 de Febrero de 1899.—Emilio Aguinaldo, Presidente de la República filipina.

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