jueves, 2 de febrero de 2017

Tal día como hoy, dos de febrero


EFEMÉRIDES HISTÓRICAS

El 2 de febrero de 1214, a instancias del papa Inocencio III, Simón de Monfort liberó a Jaime I, que recibió la fidelidad del reino en las cortes de Monzón el 2 de Febrero de 1208, contaba seis años. Durante su minoría de edad toda la tierra fue un hervidero de parcialidades y campo de guerras privadas.

El dos de febrero de 1435 fallecía en Nápoles la reina Juana el dos de febrero de 1435, que había vuelto a prohijar a Luis de Anjou, y al haber fallecido éste, a su hermano Renato, en detrimento de Alfonso V. El papa Eugenio aspiraba al reino de Nápoles como feudo de la Santa Sede; Francisco Sforza aspiraba a lo mismo, por lo que el Magnánimo inició la conquista y en el sitio de Gaeta comenzó a forjarse el sobrenombre al acorrer a quienes huían de la plaza. En batalla naval posterior, la flota aragonesa sufrió una gran derrota a manos de la flota genovesa, que tomó preso al mismísimo Alfonso V. El duque de Milán, Filipo María Visconti dio a los prisioneros un excelente trato, llegando a firmar finalmente un tratado frente a franceses y alemanes, lo que a su vez recrudecería la ya profunda enemistad del papa Eugenio.

El día 2 de febrero de 1518 las Cortes de Castilla se reúnen en la iglesia de San Pablo de Valladolid para el juramento de Carlos. En la presentación de las mismas, se recuerda al rey que “considerando que vuestra Alteza, como sancto, justo, católico Rey, primero debe e es obligado a socorrer e proveer en las cosas tocante a sus pueblos, universidades e subditos e naturales vasallos, que alas cosas suias propias…/… queremos traer a la memoria a vuestra Alteza, se acuerde que fue escojido e llamado por Rey, cuia interpretacion es regir bien, y por que de otra manera non seria regir bien, mas desypar, e ansy non se podria decir nin llamar Rey, e el buen regir es facer justicia, que es dar a cada uno lo que es suyo…/… pues en verdad nuestro mercenario es, e por esta causa asaz sus subditos le dan parte de sus frutos e ganancias suias e le syrven con sus personas todas las veces que son llamados.

La Real Cédula del 2 de febrero de 1778 estableció el libre comercio entre Perú, Chile y Buenos Aires con España. En la práctica esta medida significaba la “apertura de los siguientes puertos españoles al comercio con América: Sevilla, Cádiz, Málaga, Almería, Cartagena, Alicante, Alfaques de Tortosa, Barcelona, Santander, Gijón y La Coruña; y los de Palma y Santa Cruz de Tenerife en las islas Mallorca y Canarias. En América, los puertos favorecidos con esta medida fueron: San Juan de Puerto Rico, Santo Domingo, Santiago de Cuba, Batabanó, La Habana, islas de la Margarita y Trinidad, Golfo de Santo Tomás de Castilla y Omoa en Guatemala, Cartagena, Santa Marta, Río de la Hacha, Portobelo, Montevideo, Buenos Aires, Valparaíso, Concepción, Arica, Callao y Guayaquil. En una palabra, esta medida significaba la liquidación del monopolio comercial de Cádiz en España y de Lima en América.

El 2 de Febrero de 1825 se firmó el Tratado de amistad, comercio y navegación entre los gobiernos de las Provincias Unidas del Río de la Plata y S.M. el Rey del Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda.Los puntos II y III del tratado marcan las diferencias: En el segundo se marca que  habrá una recíproca libertad de comercio. Los habitantes de los dos países podrán llegar segura y libremente con sus buques y cargas a todos los “parajes”, “puertos” y “ríos”, “entrar en los mismos” y “permanecer y residir” en cualquier parte de territorios de las Provincias Unidas, mientras en el tercero  se marca que “Los habitantes de las Provincias Unidas del Río de la Plata” podrán acceder a los dominios de S.M.B. fuera de Europa para realizar “la misma libertad de comercio y navegación”.
El “tratado” permitía también a los ingleses la introducción de manufacturas sin derechos de aduana; los buques británicos no pagarían otros derechos que los pagados por los buques de las Provincias Unidas; todo súbdito de S.M.B. tendrá la misma libertad que los naturales; no se les puede obligar a emplear a naturales de las Provincias Unidas. Se concede entera libertad para fijar precios; en caso de guerra, los ingleses tendrán el privilegio de permanecer y continuar el tráfico. Los ingleses podrán tener iglesias y capillas en las Provincias Unidas, mientras los argentinos, en los dominios británicos podrán gozar de “libertad limitada de conciencia”.
Jorge Canning (1770-1827) fue el Primer Ministro Británico que al haber logrado que se suscribieran tratados como el del 2 de febrero de 1825 sentó un principio basal para el Imperio Británico en el siglo XIX, para el Common Wealth en el siglo XX: TRADE NO COUNTRIES (Comercio no Territorios). Fórmula con la cual, bajo la apariencia de una “igualitaria” relación comercial Gran Bretaña tuvo colonias no ostensibles, que como territorios vasallos y tributarios le permitieron extraer todas las ventajas, prescindiendo de la ingrata tarea de gobernar a las poblaciones sojuzgadas. Tal fue el caso de la República Argentina que “si bien es cierto que no figura en los mapas es una parte decisiva del Imperio Británico” según la terrible expresión de la delegación que presidía el Vicepresidente de la Nación Don Julio A. Roca (h) para “mantener” y “perfeccionar” el Tratado del 2 de febrero de 1825, en Londres en el año 1933.

El 2 de febrero de 1848 llegó a su fin la guerra entre México y los Estados Unidos con la firma del Tratado de Guadalupe Hidalgo, el cual establecía que México cedía los territorios de Nuevo México y la Alta California como consecuencia de haber perdido la guerra. Estados Unidos se comprometió a indemnizar con 15 millones de pesos a México. En 1853, cuando Santa Anna regresó para gobernar el país por última vez, la Mesilla, el último pedazo que quedaba de esos territorios en México, fue vendido a los Estados Unidos por 10 millones de dólares.

El 2 de Febrero de 1852, atentado contra Isabel II por parte del cura Martín Merino.

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