jueves, 23 de febrero de 2017

Tal día como hoy, veintitres de febrero

EFEMÉRIDES HISTÓRICAS


Por Real Orden del 23 de febrero de 1571 se agregó el puerto de Cartagena a la lista de puertos por los cuales se podía efectuar el libre comercio negrero.



Real cédula de 23 de febrero de 1575 que prohibe a los inquisidores apostólicos el proceder contra los indios.

El 23 de febrero de 1641, Luis XIII  de Francia fue proclamado por la Generalidad como conde de Barcelona. Las conversaciones franco-catalanas no fueron entre iguales: los dirigentes catalanes y franceses sólo compartían el enfrentamiento con la monarquía de Felipe IV.Los primeros contactos entre la Generalidad y los franceses se habían  en la primavera de 1640, mientras Pau Clarís proclamaba una efímera república catalana.

El 23 de febrero de 1641, Luis XIII  de Francia fue proclamado por la Generalidad como conde de Barcelona. Las conversaciones franco-catalanas no fueron entre iguales: los dirigentes catalanes y franceses sólo compartían el enfrentamiento con la monarquía de Felipe IV.Los primeros contactos entre la Generalidad y los franceses se habían  en la primavera de 1640, mientras Pau Clarís proclamaba una efímera república catalana.

El 23 de febrero de 1822 Vicente Benavides sufría las mayores vejaciones por parte de las triunfantes autoridades separatistas chilenas. El héroe era arrastrado en un serón por las calles, y tras ser ahorcado, el cadáver quedó en la horca hasta el anochecer, cuando fue descuartizado; las extremidades fueron enviadas a los escenarios de sus actividades, mientras el tronco fue quemado. Un año más tarde, Concepción seguía siendo humillada con la cabeza del héroe encerrada en una jaula.

El 23 de febrero de 1895 dio comienzo la guerra en Cuba con el Grito de Baire, extendiéndose la insurrección por 35 localidades. Ante esta situación no varió la actitud del general Calleja, que desde septiembre de 1893 cuando inició su mandato, dio plena libertad a los conspiradores. En sintonía con esa actuación, el alto mando telegrafiaba a diario al Gobierno, quitando toda importancia a la insurrección, y diciendo que no necesitaba ni una peseta ni un hombre más, porque nada significaba lo ocurrido. Y en consonancia con sus comunicados, actuaba el general Calleja.

Con fecha 23 de Febrero de 1898, el corresponsal de la Prensa Asociada en Washington, telegrafió lo siguiente a la oficina Central: “Un diplomático que goza de la entera confianza del Ministerio, y que interpreta la actitud del Gobierno, me dijo esta mañana que tanto el Presidente McKinley, como todos los miembros de su Gabinete, tienen amplias pruebas de que la explosión del Maine no fue causada por un acto en el cual haya tenido ingerencia el Gobierno español”.

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