miércoles, 1 de marzo de 2017

LA LEYENDA NEGRA (4)

LA LEYENDA NEGRA (4)

 Los sofistas, los pre-ilustrados desarrollaron una extraordinaria labor inventiva como arma con la que combatir a España. No podían con ella en los campos de batalla y no podían introducir sus ideas en España, pero sí podían reproducir hasta la saciedad la mentira criminal: “En 1570 se hacía circular en los Países Bajos el rumor de que el Santo Oficio había declarado a todo el pueblo flamenco convicto del delito de lesa majestad y lo sentenciaba a la exterminación y la confiscación de sus bienes. En 1578 se publicaba en holandés la Brevísima Relación de la Destrucción de las Indias de Las Casas que echaría más leña al fuego de la agresividad contra España…Inquisición era ahora la subvertidora de las libertades políticas, el poder escondido detrás de Felipe II y el enemigo natural de todo aquel que amara la religión. En 1580 se escribió la Apología de Orange (escrita en realidad por Pierre Loyseleur de Williams, un refugiado francés de la Noche de San Bartolomé) que introduciría en la crítica el tema de Don Carlos, el hijo de Felipe II muerto en 1568. Así, se introdujo el retrato de una Inquisición como enemigo de la libertad política y encontró lectores identificados en la Inglaterra isabelina y la Francia hugonote.”



Es la tergiversación de todos los principios; la confusión de lo bello y de lo horrible; de lo alto y lo bajo; de lo sabio y lo estúpido; de lo justo y lo injusto. “Inglaterra se erigió en la principal defensora de las ideas de los rebeldes flamencos con la experiencia de la política represiva de María Tudor sobre los herejes británicos. La obra de Montano tuvo gran éxito en Inglaterra gracias al prefacio de Thomas Skinner, a la medida de lo que requería la opinión inglesa. Francia, con la imagen de la amenaza de la Inquisición política que había pretendido crear Enrique II y que boicotearon los Parlamentos franceses, llevó a cabo una crítica de la Inquisición menos ideológica y más político-nacional que la que se hizo desde los Países Bajos o Inglaterra. Según El Antiespañol de Arnauld la Inquisición perseguía a todo el que no tenía el alma “tintada a la española”

La postura de Inglaterra y de los Países Bajos estaba clara; la primera llevaba una trayectoria secular lo suficiente deleznable como para generar semejante leyenda, pero fue seguida de otros.

“Francia también se sumó a la crítica contra España, pero no pudiendo argumentar desde una posición confesional enfrentada, lo hizo desde un fuerte elemento galicano. De ahí que la Inquisición no fuera enjuiciada tanto como una institución viciosa, sino como encarnación de las características negativas de la “nación española”: la tiranía, la crueldad, el fanatismo, la ambición de poder y dominio y la profunda hipocresía de los españoles estaban escondidos bajo la piel inquisitorial. Así se expresaba el Antiespagnol, el panfleto de A. Arnauld en 1591, citando los ejemplos de Nápoles y Milán donde, según su autor, la Inquisición se había encargado de eliminar a las familias críticas con el gobierno español: “Esta Inquisición (...) bajo el falso pretexto de la religión hace perecer miserablemente a todos aquellos que detestan la tiranía española (...). Son verdugos tales que trastocan el orden y toda forma de justicia para hacer morir a aquellos a quienes odian”

Esa actitud, manifiestamente basada en la mentira sólo provocó en los españoles rencor y desprecio hacia todo lo europeo; España había estado fuertemente implicada con Europa a lo largo de la Edad Media, pero la edad moderna estaba elevando muros que sólo podían caer de dos maneras: siendo aniquilada España, o siendo aniquilado el pensamiento materialista y europeo naciente en esos momentos en los que Europa entera creía que el poder español acabaría por conquistar el orbe entero.

Si lamentablemente estaban equivocados en cuanto al potencial de conquista que tenía España, es consolador pensar que el dominio del mundo que hoy tienen esas ideas tampoco será eterno.

No obstante esa feroz campaña que todavía no ha cesado y que ha acabado haciendo mucha mella incluso en la práctica totalidad del pueblo español, había europeos honrados que conocían la realidad de España. “No todos los viajeros tuvieron tanto recelo ante la Inquisición. El reverendo Joseph Townsend es uno de los pocos hombres de formación científica que viajaron por la Península. Estudió en Cambridge y, posteriormente, decidió trasladarse a Edimburgo para completar su formación. Fue ordenado pastor en 1763. Viajó por España durante los años 1786 y 1787; su relato,  Journey through Spain in the years 1786 and 1787 se publicó en 1791 y fue traducido al alemán en el mismo año y al francés en 1809. Townsend relata su amistad con un inquisidor de Granada. Ante el asombro del arzobispo de la ciudad que le preguntó “cómo un pastor inglés, un maestro de la herejía, podía arriesgarse a pasear en coche acompañado de dos inquisidores”, Townsend respondió que había comido con los inquisidores comprobando “que comían carne de vaca y carnero como los demás, por lo que inferí que nada tenía que temer de ellos”.

Otros autores no han formado parte del rebaño de detractores malformados o perversos que han conformado la Leyenda Negra de la Inquisición y de España y que han coadyuvado la creación de un público iletrado capaz de despotricar contra la labor de España y de la Inquisición, aunque ello represente arrancar de su alma lo mejor que es capaz de generar. Otros autores han existido que han sido honestos y han transmitido lo que han conocido; a alguno nos hemos referido en este trabajo, y no somos los únicos en haberlos descubierto; el Doctor Casaus, Arzobispo de Guatemala en el siglo XIX “asegura haber visto siete apologías del tribunal, compuestas por otros tantos franceses de nota, que son Bergier, Gaucat, Vairacio, Albonio, Mabrio y Fonten.”  Ahora, en el siglo XX, a Dios gracias, están saliendo investigadores que no dudan en declarar la verdad. Lo que hace falta es que la gente, muy especialmente el mundo hispánico sea capaz de conocer su historia para poder estar orgulloso de ella.

Por su parte, Melchor  de Macanaz, después de un serio encuentro con la Inquisisición, señala “que los hereges, y no pocos católicos engañados por ellos, han dicho contra la santa Inquisición y su modo de proceder contra los reos; y satisfacen todas sus artificiosas imposturas, blasfemias y calumnias… y se demuestra como reina la caridad, en quanto el santo Tribunal practica.”

Expresión enrevesada, pero que acaba dando algo de luz donde otros sólo han puesto tinieblas.

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