lunes, 20 de marzo de 2017

Siguiendo con la guerra de sucesión (X)

El ejército francés fue despachado a Francia mientras Felipe V en persona se encontraba en el sitio de Balaguer, tras haber despachado a Francia al embajador Amelot y haber nombrado al duque de Medinaceli ministro de los asuntos extranjeros, mientras el emperador acosaba al Papa para que lo reconociese como rey de España, a lo que el papa accedió en los territorios que poseía en aquel momento el Archiduque, lo que por parte de Felipe V motivó la expulsión del nuncio.

David Alberto Abián Cubillo señala al respecto que, “Tras la retirada en 1709 de las tropas francesas de España, se produjo un debilitamiento de la influencia francesa, que queda patente en la conversación que mantuvo Felipe V con el embajador francés, en la que afirmó que “sólo temía haber esperado demasiado tiempo para tomar esa decisión (distanciarse del rey francés) pero como lo había llevado del respeto hacia su abuelo, no era algo de lo debía arrepentirse”.

En ese mismo sentido, el 17 de Abril de 1709 escribía Felipe V a su abuelo Luis XIV de Francia: “Jamás dejaré a España sino con la vida, y prefiero, sin comparacion, mucho mas perecer disputando en ella el terreno palmo á palmo al frente de mis tropas, que tomar ningun partido que mancillase, si me atrevo á decirlo así, la gloria de nuestra casa, que yo si puedo no deshonraré ciertamente” .  Un acto extrañamente gallardo que sin embargo queda empañado por la irrefrenable sumisión que finalmente señala cuando para acabar la frase refiere: “quedándome el consuelo de que trabajando por mis propios intereses trabajaré tambien por los de Francia, para quien es absolutamente necesaria la conservación de España.”

Parece innecesario comentar esta afirmación.

Con esta situación de enfrentamiento, en Febrero de 1710 llegó sin complicaciones la flota de Nueva España, lo que representó un respiro para las arcas. Pero por otra parte, las constantes intrigas llevaron a que el duque de Medinaceli fuese encarcelado por tener relaciones con el bando austracista. Recibía el pago por las acciones del año anterior que llevaron a la retirada de algunos agentes de Luis XIV.  Le sustituiría Ronquillo como ministro de los asuntos extranjeros. Y Mª Anne de la Tremoille, que un año antes le había servido de apoyo principal permaneció en su puesto.

No fue Medinaceli el único en caer en desgracia. Los enfrentamientos en la corte supusieron que  se retirara el conde de Aguilar, y la comandancia de los ejércitos recayó en el marqués de Villadarias, Francisco del Castillo y Fajardo, aquel que en su momento fuese responsable de la presencia británica en Gibraltar. Su actuación permitió que en Junio, el ejército del archiduque, al mando del inglés James Stanhope, tomase la iniciativa, y con ella Balaguer, Lérida, Zaragoza y el camino de Madrid, en vista de lo cual la corte tomo el camino de Valladolid, donde se instaló en Septiembre de 1710, pasando posteriormente a solicitar ayuda a Francia; a la misma Francia que en abril del año anterior le fueron devueltos esos mismos ejércitos. Cuando Felipe V salió de Madrid, la corte se dividió, quedando en Madrid, entre otros, el conde de Palma, el marqués de la Laguna y el duque de Híjar, declarándose austracistas. El 28 de Septiembre entró el archiduque Carlos, pero su estancia se contó por días.

La reina, con el respaldo de 31 firmantes de la alta nobleza, el primero de ellos el duque de Alba, había pedido el envío de Luis de Borbón, duque de Vendome, a lo que en principio no accedió Luis XIV, quién recibía reproches por parte de quienes estaban empeñados en el descuartizamiento de España en el sentido de que la alta nobleza no respaldaba a Felipe y sí a Carlos, aunque a poco, tras el escandaloso retroceso de Felipe V, el mismo mes de septiembre de 1710 lo envió como generalísimo de los ejércitos españoles.


0 comentarios :

 
;