viernes, 31 de marzo de 2017

Tal día como hoy, treinta y uno de marzo

EFEMÉRIDES HISTÓRICAS

 El 31 de Marzo de 1275 se producía el desembarco de Abu Zayan al mando de los benimerines en Tarifa.

El 31 de marzo de 1282, los sicilianos se sublevaron. A la hora de las vísperas (la oración de la tarde), como un solo hombre, los sicilianos se lanzaron contra los franceses. Todo francés, o cualquiera que pareciera francés, que los isleños pudieron atrapar, fue muerto sin ninguna averiguación. Los sicilianos enviaron entonces una embajada a Pedro III ofreciéndole la corona siciliana, a la que tenía derecho gracias a su matrimonio. El rey aragonés puso entonces su flota rumbo a Sicilia, donde arribó el 30 de agosto de 1282 y donde fue coronado rey en la ciudad de Palermo.

El edicto de expulsión de los judíos públicos (31 de marzo de 1492), fundado, sobre todo, en el daño que resultaba de la comunicación de hebreos y cristianos, vino a resolver en parte aquella tremenda crisis. La Inquisición se encargó de los demás. El edicto, tantas veces y tan contradictoriamente juzgado, pudo ser más o menos político, pero fue necesario para salvar a aquella raza infeliz del continuo y feroz amago de los tumultos populares. Es muy fácil decir, como el Sr. Amador de los Ríos, que debieron oponerse los Reyes Católicos a la corriente de intolerancia. Pero ¿quién se opone al sentimiento de todo un pueblo? Excitadas las pasiones hasta el máximo grado, ¿quién hubiera podido impedir que se repitieran las matanzas de 139l? La decisión de los Reyes Católicos no era buena ni mala; era la única que podía tomarse, el cumplimiento de una ley histórica

El 31 de marzo de 1520. Apertura de las Cortes de Santiago, convocadas por la reina Juana y por el rey Carlos. Los procuradores toledanos se abstienen de participar. Se niega la entrada a los de Salamanca, ya que el poder que portaban “no era de la justicia e regidores de la dicha ciudad de Salamanca, ny fecho ny otorgado en el Ayuntamiento della, ny por las personas que lo debian otorgar.

El 31 de marzo de 1578, después de varios intentos de envenenamiento,es asesinado Escobedo, secretario de D. Juan de Austria. Fue asesinado por unos espadachines en Madrid (junto a Santa María de la Almudena). Los rumores populares hicieron responsable a Antonio Pérez (secretario de estado), cuyos amores secretos con Ana de Mendoza y de la Cerda, princesa de Éboli, habría descubierto Escobedo; así, para asegurarse de su silencio, lo había hecho matar. Posiblemente Antonio Pérez era instigador del crimen, pero por diferente motivo: lo que aquel sabría sobre él era la venta oculta de secretos de Estado, que también beneficiarían a la princesa. Felipe II creyó las difamaciones de su secretario hacia su hermanastro y consintió en hacer desaparecer a Escobedo.

El 31 de Marzo de 1621 falleció Felipe III y le sucedió un chico de 16 años: Felipe IV, que “deseaba basar su gobierno en el de su abuelo, el rey Felipe II, decían, y a ese efecto erigió en ministerios todos los departamentos existentes durante el reinado de su abuelo”.  Inmediatamente cayó en manos de su hombre de confianza, quién sustituyó al duque de Uceda y que no era otro que Baltasar de Zúñiga, tío y protector del ya introducido y amo del espíritu del nuevo rey, el todavía sólo Conde de Olivares, un hombre sumamente ambicioso introducido profundamente en los círculos íntimos de Felipe IV.

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