lunes, 24 de abril de 2017

Los Campamentos del Frente de Juventudes (IX)


La preocupación de la Delegación Nacional, pienso que sin contravenir lo expuesto en el capítulo 2, a) del presente trabajo, se expresa en la misma citada circular indicando que no tolerará se organice campamento alguno sin su previo conocimiento y control.

Con objeto de controlar los citados campamentos, solicitaba a las provincias liberadas enviasen a la Secretaría Nacional los turnos y los parajes en que iban a celebrar los mismos.

Una vez en poder de la citada Secretaría, se estudiarían los datos, atendiendo preferentemente a las condiciones del terreno, la salubridad de las aguas, las posibilidades de instalar servicios propios de los campamentos, etc., estableciendo el Plan de Campamentos de 1938, que quedó como sigue:

De carácter nacional: Cobreces (Santander), al que asistirían miembros de la Organización Juvenil de Valladolid, Palencia, Burgos, Santander y León.

De carácter regional: El albergue de Bergondo (La Coruña), en el Castañar de Hervás (Cáceres), y en el Lago de Sanabria (Zamora).

De carácter provincial: Álava (Arrechavaleta); Ávila (Piedrahita), Baleares(Playa de Mazallut y La Herradura), Cádiz, Las Palmas, Granada (Almuñecar), Guipúzcoa (Pasajes), Huesca (Jaca), Logroño (San Andrés), Madrid (que en esos momentos tenía cercano el frente de batalla), Málaga (Torremolinos), Navarra (Ulzama y Elizondo), Ceuta, Melilla, Asturias (Cudillero), Tenerife, Sevilla, Toledo (La Adrada), Vizcaya (Baquio), León (Vegacervera), Orense (Verín), y Segovia (Aldeanueva del Codonal)

El desarrollo y la importancia de los campamentos comienza a notarse en este verano de 1938, especialmente centrado en el Campamento Nacional de Cobreces, al que indefectiblemente, sin caer en la cuenta tanto de los anteriores como de los celebrados ese mismo verano, me han remitido las personas consultadas, señalándolo como el primero celebrado en la Organización Juvenil.

Los responsables del citado campamento fueron los siguientes:

Jefe de Campamento: Áureo Gutiérrez Churruca
Jefe de Actividades: Joaquín Villegas Riancho
Prensa y Propaganda: Jesús Fragoso del Toro y Jorge Jordana
Educación Física: Ramón Solinís
Intendente: Machuca

De entre los acampados se seleccionaron 40 que posteriormente partirían en el “Isla de Tenerife” rumbo a Gran Canaria, al mando del Padre Indalecio, a quién acompañaba Jesús Fragoso como Jefe de Milicias.

Este mismo año se celebró en Valgrande (León), el primer curso de esquí de la O.J., también dirigido por Joaquín Villegas.

Ya en 1939 se instalaron 44 campamentos masculinos y 20 femeninos
 a los que asistieron 17.600 chicos y 7.500 chicas.

El año 1940, finalizada ya la guerra, se instalaron en casi todas las provincias, islas y protectorado marroquí. En total fueron 38 campamentos de la rama masculina y 22 de la femenina. El campamento “Gibraltar” de Barcelona (1939) albergó a hijos de españoles residentes en Alemania, Portugal e Italia.

En este mismo año de 1940 se realizaron tres cursos en el Campamento Escuela de Fuente la Matorra, de El Pardo (Madrid). El primero, de Jefes de Campamento; el segundo, para Monitores de Educación Física, y el tercero para la capacitación de Administradores.

Para la formación de mandos femeninos disponía de un caserío en Torremolinos, donde el año 1940 se celebró un curso para Jefes y Administradores y otro para auxiliares provinciales de campamentos. 86

A nivel comarcal (en nuestro caso Barcelona), señalar que en el año 1939, además de las concentraciones de Montjuich, Tarrasa, Mataró y Sabadell, de los campamentos provinciales ya citados, los desfiles, las representaciones… se celebraron otros campamentos masculinos y femeninos.

En el año 1940 se organizó el primer campamento nacional de alta montaña en el Valle de Ordesa, en el que 35 participantes escalaron el Monte Perdido (3.355 metros), y el Vignemale (3.298 metros). Éste último en Francia, abordado desde la vertiente española, extremadamente dura.

La dureza de esta ascensión, unida al alto número de participantes hizo que fuese considerada una proeza de los muchachos de la Organización Juvenil. En la misma se hizo necesario realizar un campamento volante (el primero de la O.J.) y una jornada de trece horas de marcha, precedida y seguida por sendas jornadas de ocho horas.

Estos campamentos de alta montaña alcanzarían verdadera importancia en el Frente de Juventudes.

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