martes, 4 de abril de 2017

Sertorio, el primer separatista (8)

En todo este tiempo Sertorio se hizo muy popular y querido de sus partidarios. “Siendo costumbre de los íberos que quienes forman en la batalla en torno al jefe mueran junto a aquél si este cae (y a esto los bárbaros de allí lo denominan consagración), el resto de los jefes tenía pocos escuderos y compañeros, pero a Sertorio le acompañaba un sinnúmero de individuos que se le habían consagrado. Y se dice que, en una derrota durante el ataque a una ciudad y cuando el enemigo se acercaba, los íberos, no haciendo cuenta de su integridad, salvaron a Sertorio: elevándolo sobre sus hombros de uno a otro lo subieron hasta los muros. Y una vez que su jefe estaba a salvo, entonces cada cual se dio a la fuga.”

A ese favor popular debió contribuir la actitud de Sertorio, de quién hay quién afirma  que “Mientras la España sufría el yugo de gobernadores altivos y avaros, Sertorio la trataba con justicia y humanidad; era hombre exento de las pasiones de los demás jefes del pueblo, hábil en la guerra minuciosa a que tan bien se presta España, riguroso en la disciplina entre los suyos, y cortés e indulgente con los Españoles. Habiéndole ofrecido Mitrídates treinta mil talentos y 40 galeras para hostigar a los Romanos, contestó que no los quería en detrimento de la república. Supo resistir a muchos ejércitos romanos, hasta que contra él militó Cneo Pompeyo.”

Lo que es cierto es que Sertorio llegó a tener relaciones con Mitrídates VI del Ponto, un tirano que mantuvo en jaque a Roma en tres guerras consecutivas entre los años 88 y 65 a. C; relaciones tendentes a coordinar los ataques a Roma. En cuanto al contenido del tratado, ”parece que no hay duda de que Mitrídates ofrecía a Sertorio dinero y barcos, pero las contrapartidas que ofrecía Sertorio no están claras, sobre todo en lo que se refiere al consentimiento de que el rey se apoderase de los países vecinos del Ponto, cuando los rebeldes se hubieran hecho con el poder en Roma.”  “En cualquier caso, se considera que el envío de ayuda por parte de Mitrídates llegó a Hispania demasiado tarde como para que pudiera inclinar la balanza a favor de Sertorio, que moría a mediados del 73.” 
Un nuevo enfrentamiento militar contra Sila, protagonizado por Lépido, y la derrota de éste, condujo a su lugarteniente, Perpenna, a retirarse a Hispania al frente de un ejército que acabaría sirviendo a Sertorio. 

Sertorio supo mantener a raya al imperio en la Galia Narbonense al tiempo que se enfrentaba al procónsul Cecilio Metelo, si bien podemos observar que las tropas imperiales, aunque sin obtener una victoria clara, iban ganando terreno y reduciendo el poder de Sertorio que, no obstante, se mantenía invicto.

“Alcanzó su máximo poder en torno al año 77, pero la llegada entonces de Pompeyo con abundantes tropas supuso un punto de inflexión en la guerra. Derrotadas las tropas sertorianas en Lusitania y en Levante, los focos de resistencia quedaron reducidos paulatinamente al valle del Ebro, particularmente a las ciudades de Osca, Termes, Clunia, Uxama y Calagurris.” El año 73 fue asesinado Sertorio, y el año 72 cayó Calagurris en poder de Pompeyo.

La acción militar de Roma conllevaría la creación de Cáceres y de Medellín, sede de los distintos campamentos de Metelo, así como posteriormente sería fundada Pamplona por Pompeyo. “A partir de Sertorio y de Pompeyo, la política de prestigio personal tuvo que descansar no sólo en la lealtad de los indígenas y de las tropas acaudilladas por el imperator de turno sino también en las concesiones de ciudadanía que, a partir de entonces, serán un elemento fundamental para entender la política de Roma en las Hispanias.”

La guerra contra Sertorio comportó otros asuntos que no dejaban que la tranquilidad se aposentase en Roma. Pompeyo tenía necesidades económicas y militares que no acababan de ser atendidas, por lo que llegó a amenazar con Invadir Roma si no eran atendidos sus requerimientos: “Las condiciones del ejercito enemigo y  las mías son idénticas; pues ni a el ni a mi nos dais la paga, y uno y otro, el que sea vencedor, puede venir a Italia. De modo que os pongo sobre aviso y ruego que lo tengáis en cuenta y no me obliguéis, forzado por las necesidades, a tomar decisiones por mi cuenta y riesgo. La España citerior, que no es ocupada por los enemigos, la hemos esquilmado nosotros o Sertorio hasta la saciedad, excepto las ciudades marítimas, que para nosotros son, encima, motivo de gastos y de cargas. La Galia sustentó el año anterior con sus pagas y su trigo al ejército de Metelo, y ahora, por mor de sus malas cosechas, apenas se mantiene ella misma. Yo he gastado no solo mi patrimonio familiar, sino también mi crédito. Solo quedáis vosotros; si no me ayudáis, aunque no es mi deseo, os aviso, el ejercito y con el toda la guerra de España pasaran de aquí a Italia.”




Notas:
  Plutarco Vidas Paralelas. Tomo IV http://www.imperivm.org/cont/textos/txt/plutarco_vidas-paralelas-tiv-craso.html
  Cantú, César. Compendio de la Historia Universal. http://www.juntadeandalucia.es/averroes/puentedealcolea/Ebooks/COMPENDIODELAHISTORIAUNIVERSAL.pdf
  Santos Yanguas, Juan. Sertorio: ¿Un romano contra Roma en la crisis de la República? http://www.fondazionecanussio.org/atti2008/10_Yanguas.pdf
  Santos Yanguas, Juan. Sertorio: ¿Un romano contra Roma en la crisis de la República? http://www.fondazionecanussio.org/atti2008/10_Yanguas.pdf
  Apiano de Alejandría.  Historia de Roma. Guerras civiles, libro I http://es.scribd.com/doc/138263271/083-Apiano-de-Alejandria-Historia-Romana-II-Guerras-Civiles-Libros-I-II
  Pina Polo, Francisco. “Calagurris contra Roma: De acidito a Sertorio”. Citando otros autores. dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/2214095.pdf‎
  Anónimo. Hispania en los conflictos de la República tardía. http://horarioscentros.uned.es/archivos_publicos/qdocente_planes/307182/4hispaniaenlosconflictosdelarepublicatardiasertorio.pdf
  Salustio. Fragmento de las “historias” http://es.scribd.com/doc/175602486/Salustio-Conjuracion-de-Catilina-Guerra-de-Yugurta-Historias-Fragmentos


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