lunes, 29 de mayo de 2017

EL ANEXIONISMO ANGLO-USENSE (I)

EL ANEXIONISMO ANGLO USENSE

La decadencia de España, cuyo inicio puede encontrarse en el reinado de Felipe III, fue tomando cuerpo con el reinado de Felipe IV, cuando sufrió la doble mutilación geográfico-política de Portugal y del Rosellón… Era sólo el principio.



Luego, a la muerte del que posiblemente haya sido el más desgraciado de los reyes, Carlos II, y la ascensión antijurídica de Felipe V al trono de España, serían los intereses extranjeros, en este caso franceses, los que se impusieron a los intereses nacionales.

Ya en los postreros momentos de Carlos II, España estaba siendo subastada entre Francia, Inglaterra y el imperio Austro Húngaro. Los repartos se habían hecho de forma equitativa… Pero Luis XIV de Francia los frustró al verse coronado del todo y no de la parte, en la cabeza de su nieto Felipe V.

España estaba sentenciada a muerte por los intereses europeos. El cómo y el cuando dependería de varias circunstancias entre las que no son las menos importantes los ataques de dignidad que ocasionalmente, y desde el mismo Felipe V, han ido teniendo los monarcas. Pero ya se trataba más de intereses ajenos de de la voluntad nacional por pervivir.

Se siguieron haciendo grandes cosas (véase la expedición contra la viruela de finales del siglo XVIII), pero ya la administración cayó enteramente en poder de los ilustrados, y los principios humanistas que habían significado el auge de España y la vida de los pueblos que la componían en los cinco continentes, estaban siendo sustituidos por principios más acordes con el utilitarismo británico.

España había caído en la inacción y dependía de los vaivenes de los agentes extranjeros. Así, ya en el Tratado de Utrecht firmado en 1713, España, aparte de ser mutilada en Europa, se vio obligada a firmar el Tratado del Asiento, por el que permitía a Inglaterra introducir esclavos en América, amén de haber perdido lo mejor de la flota en la batalla de Trafalgar.

España sólo servía para satisfacer los apetitos de sus enemigos, quienes llegado ya el siglo XIX libraron en España, y a costa de España, un enfrentamiento militar que conocemos, para mayor escarnio, como Guerra de la Independencia.

En los primeros años del siglo XIX, y como extensión del plan Pitt británico

enviaron a los agentes americanos Pilke, Lewís y Craik a que recorrieran nuestro país (México), así como Cuba y Puerto Rico, predicando las doctrinas de Jacobo Monroe y tomando a la vez una multitud de datos relativos a su riqueza, comercio, defensa de sus puertos y elementos de guerra, los cuales datos, sí se tiene en cuenta que a la sazón dirigía Estados Unidos reclamaciones contra el Intendente español en la Luisiana, por motivos que se verán en seguida, no podía disimularse que el móvil que guiaba a aquel gobierno a tomarlos, no era otro que el de estar prevenido para el caso de un conflicto, que desgraciadamente hemos tenido que presenciar al fin, si bien un siglo más tarde. España accedió a aquellas reclamaciones y tuvo que perder la Luisiana debido a una cabala del coloso aventurero Napoleón Bonaparte, a quien fue  cedida por el débil Carlos IV, a cambio de un reino que jamás llegó a poseer España, el de Etruria.  (Mendoza 1902:15)

La dependencia exterior, manifiesta por multiplicidad de hechos, había conseguido que España fuese mutilada una y otra vez. Así, en 1800, por decisión de Napoleón, y sin atender la legislación histórica española, España cedía la Luisiana a Francia a cambio de un etéreo dominio sobre Parma, tras lo cual, el 30 de abril de 1803 Francia vendía la misma a los Estados Unidos. Y para redondear la jugada, en 1820 Fernando VII vendía también la Florida a los EE.UU., con lo que, además les abría el paso al Golfo de México.

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