jueves, 4 de mayo de 2017

EL DERECHO DE INDIAS (5)

EL DERECHO DE INDIAS (5)

Y es que la encomienda, que tan ferozmente fue combatida por Bartolomé de las Casas, y que se aplicó en todas las provincias ultramarinas, fue al cabo algo muy distinto, según nos indica Guillermo Gómez Rivera, profesor filipino de nuestros días, quién refiere que: “la encomienda española es la unidad social precursora de los pueblos fundados por España en estas islas que, luego, hicieron los municipios, que a su vez, unidos por calzadas, crearon las provincias filipinas que conocemos hasta ahora. La encomienda estaba encabezada por dos oficiales españoles: el encomendero y el cura misionero. El misionero estaba allí para enseñar la doctrina cristiana y el encomendero estaba allí para asistirle al misionero, guardándole del peligro y obligado por el rey a proveer por él y la Iglesia Católica. Es por eso que el encomendero tenía que atraer a los indios para que permanecieran dentro de la encomienda y “bajo las campanas” porque los tenía que organizar para que cultivasen la tierra y plantasen, además de arroz, maíz y legumbres traídos por los Galeones de México y hasta de China. (calabaza , lanca, papaya, tomates, cebollas, cacao para el chocolate, café etcétera además de frutales como la manga la ciruela, el chico, la guayaba, el guayabábano, los atis, el santol, el camachile, la macopa, etc. etc. y el camote, la patata, el ube, el maní, la casava, el gabe, etc. etc.,) Es en la encomienda donde el indio aprendió a guisar los platos filipino-hispanos que conocemos hoy día. Pero esos guionistas …/… Tan solamente presentan al encomendero como un tipo cruel que constantemente mete en la cárcel a los Indios sin decir por qué. Todo esto es para la mentirosa propaganda de los sectarios WASP usenses en contra de ambos España y la República Filipina de 1898.”



Abonando lo dicho, y abstrayéndonos de anti-encomenderos y pro-encomenderos debemos saber qué era la encomienda. Jesús Antonio de la Torre Rangel, nos dice que la encomienda fue “un derecho concedido por merced real a los conquistadores destacados –beneméritos de las Indias- para percibir y cobrar para sí los tributos de los indios que se le encomendaren; el indio ‘encomendado’, como hombre libre pero vasallo, pagaba en especies –con el producto de sus tierras-, en servicios personales o con trabajo en el predio o en las minas del encomendero, ese tributo debido al Estado”  Pero como señala el señor Gómez Rivera, la encomienda también es el principio de la municipalidad.

No obstante, parece que en medio de esta situación comenzó también a desarrollarse el abuso. Pronto empezaron también las denuncias. El dominico fray Antonio de Montesinos, el domingo antes de la Navidad de 1511 proclamaba en su sermón: “¿Cómo los tenéis tan opresos y fatigados, sin darles de comer ni curarlos en sus enfermedades, que de los excesivos trabajos que les dais incurren y se os mueren, y por mejor decir, los matáis, por sacar y adquirir oro cada día? ¿Y qué cuidado tenéis de quien los doctrine, y conozcan a su Dios y creador, sean bautizados, oigan misa, guarden las fiestas y domingos? ¿Estos, no son hombres? ¿No tienen almas racionales? ¿No estáis obligados a amarlos como a vosotros mismos? ¿Esto no entendéis? ¿Esto no sentís?¿Cómo estáis en tanta profundidad de sueño tan letárgico dormidos? Tened por cierto, que en el estado [en] que estáis no os podéis más salvar que los moros o turcos que carecen y no quieren la fe de Jesucristo. (En una nueva homilía) amenazó a los españoles con negarles la confesión y la absolución si persistían en el maltrato a los indios, diciéndoles que podían dar cuenta de todo esto a las autoridades españolas.” 

Excesos. Inadmisibles excesos de los (o de algunos) encomenderos… que eran punibles por la ley, como señala Fray Antonio de Montesinos, y como consiguió Fray Bartolomé de las Casas.

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