lunes, 22 de mayo de 2017

España bajo el Islam (14)

Yusuf fue derrotado por Abderramán, que volvió a enfrentarse el año 758, pero en esta ocasión no consiguió el apoyo de Al Sumail, que sin embargo fue encarcelado por no haber avisado del levantamiento.

Organizó un ejército de 20.000 hombres que dirigió contra Sevilla, pero al verla poco guarnecida cambió su objetivo. Los de Sevilla, en menor número, lo siguieron y lo derrotaron. En su huída, llegando a Toledo fue asesinado.

A las guerras intestinas entre los invasores, que por cierto siempre se cobraran una magra cuota de víctimas españolas, se añadía la terrible sequía que asoló España desde el año 749 a 754, que aportaba nuevas penurias al pueblo español, si bien, por otra parte, la sequía, junto a las derrotas sufridas por parte del segmento árabe de los invasores, significó que un importante número de invasores bereberes volviesen a África. La posición de los invasores quedó muy debilitada, pero España no pudo expulsarlos porque esa misma sequía era padecida por ella misma, corregida y aumentada con la opresión de los invasores, que iba creciendo de manera impasible.

Esta situación; la del enfrentamiento entre los enemigos invasores; la retirada de las avanzadas bereberes en Galicia como consecuencia del hambre y de las guerras intestinas, si bien no fueron lo suficiente para acabar con la presencia de los invasores, sí posibilitaron que alguna parte del pueblo español se sacudiese las opresión islámica. Así, en el año 751 se levantaron en armas contra los pocos bereberes y árabes que habían quedado en el norte, al tiempo que llamaban en su auxilio a Alfonso el Católico, rey de Asturias, a quién reconocían como soberano. Quién posteriormente sería Rey de Asturias, Fruela, hijo de Alfonso, fue el encargado de liberar aquellas plazas del norte que habían sufrido la opresión sarracena durante más de cuarenta años.

Las tareas de Reconquista de estas fechas se centraron en Lugo, Orense, Tuy, Oporto, Braga, Astorga, León, Arganda y Saldaña en Galicia, Viseo, Ágata, Ledesma Salamanca, Zamora, Simancas y Ávila en la Lusitania; Segovia, Sepúlveda, Palencia y Osma en la Cartaginense, y las de Auca, Velegia, Amaya, Miranda de Ebro, Clunia, Carbonera, Cenicero y Alesanco en Cantabria y  Celtiberia, según relata en su Cronicón Alfonso III el Magno. A estas plazas hay que añadir Pamplona, primeramente reconquistada por los vascones en 735 fue incorporada al reino de Asturias en 754. La España liberada se extendía desde el Cantábrico hasta los ríos Duero y Ebro, retrocediendo los invasores hasta el Tajo. Todo gracias al empuje de Asturias y a la voluntad de libertad que cobijaban en su pecho los españoles sometidos al islam, mozárabes y muladíes, sin distinción. Para proteger las fronteras del reino, dejó desértica una porción importante de terreno hasta el Duero, a la que ya hemos hecho referencia más arriba, talando árboles y dejando terreno estéril, destruyendo calzadas y abandonando ciudades, al objeto de dejar espacio suficiente sin producción para evitar el suministro a las futuras razzias lanzadas por el invasor.

Y la población de Asturias iba creciendo a muy buen ritmo, sin el cual hubiese sido impensable la Reconquista. Con ellos se repobló  la Vardulia, que posteriormente daría lugar a Castilla.

Por este tiempo se liberó también parte de Vasconia, y por el éste, Septimania cayó en manos de Carlos Martel, que respetó el Fuero Juzgo de los naturales. Lo mismo ocurriría con Narbona, que tras vencer a los sarracenos se pusieron bajo la protección de Pipino el Breve.

En el terreno económico, el reino tenía una economía de subsistencia puramente agrícola y ganadera, eminentemente rural, con Oviedo como único núcleo urbano en la actual Asturias. Sin embargo, había una serie de ciudades importantes en las demás partes del reino, como Braga, Lugo, Astorga, León, Zamora. La sociedad, de tipo igualitario en un primer momento, se va feudalizando progresivamente, sobre todo con la llegada de población mozárabe de cultura visigoda. Paradójicamente, esta población va cristianizando el reino, que inicialmente se asentaba en una zona con muchos elementos culturales paganos , como la propia tumba de Favila, como ya se ha señalado.

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