lunes, 8 de mayo de 2017

FERNANDO VII, DESEADO Y FELÓN (3)

El 4 de mayo de 1814, Fernando VII declaró nula la Constitución de Cádiz, así como toda la legislación elaborada por las Cortes "como si no hubieran pasado jamás tales actos y se quitasen de en medio del tiempo”.



Con estos precedentes, no es de extrañar la postura adoptada tras los hechos de Cabezas de San Juan de 1820. Este levantamiento daría pie al periodo conocido como trienio liberal, que finalizó en 1823 con la irrupción de un cuerpo expedicionario francés conocido como los Cien mil hijos de San Luis, dirigidos por el masón duque de Angulema, que venía acompañado por el general Guillerminot, Venerable de la Logia de los Filadelfos y el mariscal conde de Beurnonville, Gran Maestre del Gran Oriente de Francia.

Entre 1820 y 1823, periodo en el que Fernando VII no ejercía el control sobre la vida nacional, la actividad política posibilitaba la descomposición nacional, mientras, ante el cariz que estaban tomando los acontecimientos, Fernando VII, como Carlos IV hizo en su momento, intentó retirarse a México para librarse de los liberales, mientras las conspiraciones palaciegas venían a representar la contrapartida de las sublevaciones liberales. Así, llegaron a contabilizarse hasta 9 conspiraciones, entre las que la más seria fue la de Urgel en 1822.

En este periodo, el masón O’Donoju fue nombrado gobernador de México, tras lo cual se puso a merced de los insurgentes, firmando con Agustín de Iturbide un convenio por el que acabó disolviendo las milicias leales a España. Así, Iturbide consigue organizar el movimiento separatista, que contó con el apoyo de los realistas, contrarios a la política liberal del gobierno y declaró la independencia el 28 de Septiembre de 1821, que fue seguida por Panamá, Guatemala, Santo Domingo, Venezuela, Perú, Ecuador…

En julio de 1822, las fuerzas fieles a Fernando VII se levantan en armas, y en un enfrentamiento con la milicia son vencidas el 7 de Julio. Grandes fueron las fiestas y la prensa liberal dedicó amplios capítulos para la explicación autocomplaciente en el que queda manifiesto el espíritu de revancha liberal. Mientras, Fernando VII huía a Sevilla.

En este maremagno, la vida política no era de otro tenor, dando lugar a que entrase en el gobierno otro masón como secretario de Guerra, Antonio Olaguer Felíu, abierto partidario de la independencia de América.

La falta de autoridad del Gobierno se tradujo en un endurecimiento de la vida política, que adquirió las connotaciones propias de un ambiente de guerra civil con posturas irreconciliables y acciones extremistas como matanzas, deportaciones y destrucciones. Finalmente, el 7 de Julio de 1822 se subleva la guardia real en Madrid en defensa de Fernando VII.

El 15 de Agosto de 1822 se produce el Manifiesto de la regencia de Urgel en apoyo de Fernando VII, y en el que se señalaba el estado de postración en que se hallaba España y el engaño al que había sido sometido el pueblo español.

En respuesta al mismo, el pueblo se organizó en guerrillas que se enfrentaron al ejército, y de ello era conocedor Fernando VII, que pidió ayuda a la Santa Alianza, que acabaría formando un ejército conocido como Los Cien Mil Hijos de San Luis que el 6 de abril de 1823 acabaría invadiendo España con apoyo de las milicias realistas y poniendo a Fernando VII como rey absoluto.

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