viernes, 26 de mayo de 2017

Guerra de secesión de Portugal (10)


Por su parte, en el transcurso del año 1640, el conde duque había enviado dinero al de Braganza al objeto de que alistase un ejército para acudir a la campaña de Cataluña, pero “Entretanto el de Braganza, grandemente ayudado de Pinto Riveyro, hacía a mansalva su negocio, preparando a los nobles, al clero, a los comerciantes, labradores y artesanos, hablando a cada cual en su lenguaje, y ponderandoles los males que les hacía sufrir el gobierno opresor de Castilla y las ventajas que reportarían de recobrar su libertad.”

Los nobles portugueses habían acudido a Cataluña a sosegar la rebelión, pero el duque de Braganza excusó su participación enviando algunos vasallos, con lo que contentó a Olivares, que desoía las advertencias de la virreina de Portugal, Margarita de Saboya.

En el fragor de la conflictividad fiscal, y aprovechando que el ejército imperial se encontraba distraído en varios frentes y muy concretamente en Cataluña con la Guerra de los segadores, “en diciembre de 1640 una conspiración, encabezada por la nobleza, proclamó rey de Portugal al duque de Braganza con el nombre de Juan IV de Portugal quién firmó la paz con los holandeses (pero no sin antes expulsarlos de Angola y de Brasil, en 1656) y obtuvo el apoyo de ingleses y franceses.”

“La rebelión en Cataluña propició la sublevación en Portugal, cuya victoria resultó fácil por la ausencia de tropas castellanas. Nobleza y clero se unieron al pueblo para destronar a la virreina, la duquesa Margarita de Saboya, asesinando a toda su guardia y a su secretario de Estado, Miguel de Vasconcellos.”

El 1 de Diciembre de 1640, y de forma que los interesados pretendieron presentar como espontánea, se produjeron los hechos que condujeron al desbaratamiento del sueño hispánico, presente en la mente de todos los españoles desde aquel fatídico año 711 hasta el glorioso 15 de Abril de 1581 en que el feliz Felipe II consiguió completar la unificación geográfica de España.

“El 1 de diciembre de 1640 se produjo el asalto al palacio real de Lisboa, con el secuestro de la virreina, la infanta Margarita de Saboya, y el asesinato de su secretario Miguel de Vasconcelos, para aclamar al nuevo rey João IV de Portugal. La noticia de la apertura de este nuevo frente conmocionó a la Corte de Madrid, pero pocas fueron las medidas efectivas que pudieron tomarse debido a la grave carencia de recursos económicos y a tener a la mayoría de las tropas ocupadas en los conflictos ya iniciados.”

Los Tres Estados del Reino se reunieron en Lisboa el 28 de enero de 1641, y determinaron que los hechos del 1 de diciembre de 1640 no eran sino una restitución de la monarquía portuguesa a su verdadero titular, que había sido desposeído de sus derechos al trono por Felipe II “porque não guradava ao Reyno seus foros e liberdades, antes se lhe quebrarão per actos multiplicados.”  En ese momento se coronaba como Juan IV a quién hasta el momento era VIII duque de Braganza.

Ana de Mendoza, la princesa de Éboli, que ya había fallecido, no pudo disfrutar cuando en 1640 su bisnieta “se casó con el Duque de Braganza en el momento de la independencia.” ¿Había sido éste el trasfondo real que llevó al asesinato de Escobedo el año 1578?

Es el caso que en un golpe rápido fue hecha prisionera la virreina y proclamado rey el duque de Braganza. “Grande admiración y sensación profunda causó la noticia de estos sucesos en la corte de España, que se hallaba, como de costumbre, entretenida con unas fiestas de toros, celebradas estas para agasajar a un embajador de Dinamarca, y en cuyo espectáculo habían hecho de actores los principales de la nobleza.”

Los revoltosos asaltaron el palacio de la virreina y asesinaron al secretario Vasconcelos, tras lo cual se coronó rey, como Juan IV de Portugal, el duque de Braganza, que inmediatamente mandó ejecutar a los nobles partidarios de la unión nacional.

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